Por José Ruiz Guirado
El 4 de agosto de 1902, en el discurso pronunciado en el Liceo Casino de Pontevedra, Jose Echegaray, diría: “Yo vine a Pontevedra por primera vez en 1888, invitado por el diputado Sr. Vicenti… Después de recorrer mucho en el camino de la vida, me agoto y me detengo en Galicia para recoger provisiones en el azul de vuestro cielo, en la verdura de vuestros campos, en la majestad de vuestras montañas y en el aliento salobre de vuestras rías…” El marqués de Riestra le proporcionaría un terreno, donde se construiría un chalet, en el que residiría en los meses estivales. SERÍA el mismo año de 1902, fecha en la que María Guerrero ( actriz y empresaria) y su esposo Fernando Díaz de Mendoza y Aguado, visitarán al Premio Nobel, José Echegaray, ya instalado en su chalet de Marín.

EN VERANO actuaba en Marín, en el Salón Veiga, una compañía de teatro. Anunciaría ese verano, la representación de la obra de José Echegaray, Mancha a que limpia”. La noche de la función asistió el dramaturgo, con su esposa, Ana Perfecta Estrada. Durante el primer acto todo fue a la perfección, contando con el aplauso del propio autor de la obra. El telón, a pesar de haber pasado un tiempo prudencial, no se levantaba. El público se impacientaba y no paraba de chillar: “¡Arriba el trapo, arriba al trapo!”. Al fin se levantó y aparecieron todos los artistas de rodillas. Se creyó que aquella situación formaba parte de la escena. Y se aplaudía a rabiar. El director habló en representación de todos: “Respetable público. Antes de seguir tenemos que pedir perdón por nuestra osadía de representar este drama ante su insigne autor. Sólo con su perdón podemos continuar”. Echegaray hizo una seña, se bajó el telón y el director se llegó hasta el dramaturgo. ContinuSe acabó la representación. El autor se mostró muy complacido, pidiéndoles que continuasen la representación. Al final les pidió que no se marchasen cuando el público hubiera abandonado la sala. Obsequió a los cómicos con cincuenta duros. Nunca habían ganado en una sola noche tanto aquellos modestos actores.
Del trabajo “Intrahistoria de Marín”, auspiciado por Caixa de Pontevedra, en 1998, pude recopilar, ordenar, clasificar, poner en limpio los apuntes que dejó escritos don Secundino Lorenzo Touza y mantuvo y conservó don Eduardo Otero Molas; del que hemos tomado estas notas y algunas más, que verán la luz (D.m. ) en estas páginas, de esta nueva publicación marinense. De alguna manera estas notas y algunas más, configuran la idiosincrasia de esta Villa marinera que ha dado figuras a lo largo de su dilatada historia como: José y Manuel Torres, Manuel Cambeiro Suárez; José Teijeira Fernández, Manuel Vidal Pazos, Manuel Cerqueiro, Raimundo Vidal Pazos, José del Río Paredes, Julio Pazos Gómez. Y un largo etcétera que, se irán trayendo a colación.