Carriola.Julio Santos Pena.18.06.23
Le pese a quien le pese o, satisfaga a quien satisfaga, el sábado se inició una nueva etapa en la política local. También podríamos verla desde el otro lado y decir que, desde el sábado, continúa la etapa en la política local porque, la democrática decisión de los ciudadanos, también le pese a quien le pese y satisfaga a quien satisfaga, ha sido que las cosas no cambien absolutamente nada, salvo el aumento en tres concejales del BNG, que en mi opinión es la consecuencia de la decisión de los partidos “satélites” de no entorpecer los comicios, y, en consecuencia, la pérdida de tres de los quince concejales que tenía el PP al que, aún así, le sobra uno para ostentar la cómoda mayoría absoluta y, reitero que, en mi opinión, por la misma razón anterior pero como consecuencia de la aplicación de la ley D´Hont que aprovecha los votos que se pierden por poca cantidad para dárselos al partido más votado.
Hecha esta consideración, ahora cabe analizar, siempre desde el punto de vista propio y sin ánimo de molestar, la posición de cada uno de los tres partidos que forman nuestra corporación.

El Partido Popular de María Ramallo sigue, gracias a sus doce concejales, fuerte en el gobierno local. La alcaldesa ha sabido desde siempre, compactar el grupo y el grupo tiene verdadera pasión por la líder a la que no se le discuten decisiones y se siente plenamente apoyada en su dirección política. Por encima, a niveles autonómicos y ahora también provinciales, María Ramallo tiene un peso específico reiteradamente demostrado con las públicas consideraciones hechas sobre su valía personal por altos miembros del gobierno y del partido. Pero hay que volver unos años atrás y sin rebuscar mucho en frases de políticos con fundamento, recordamos aquella de Felipe González sobre lo de “también se puede morir de éxito” y María Ramallo con todos los suyos, ha de tener en cuenta que también se puede morir de éxito sobre todo después de doce años a los que van a suceder otros cuatro, que harán dieciséis con lo que de desgaste pueda tener esta nueva etapa que se acaba de iniciar a cuyo término tendrán que poner blanco sobre negro, o al revés, los resultados prometidos de un Marín mejor y más grande en todos los sentidos porque, de doce a diez ediles, se va en un hipo como ya ha sucedido en anteriores ocasiones.

El PSOE tendrá que hacer un esfuerzo muy grande para recuperar lo que fue décadas atrás, que se están quedando muy atrás. Manuel Pazos que con su equipo llegó al partido como renovador de lo que había, se ha cargado, consciente o inconscientemente, al antiguo soporte humano de los socialistas históricos o herederos de los que fueron históricos. Por no tener ni tuvo el detalle de incluir el nombre del único exalcalde socialista vivo, Fran Veiga, en la candidatura como suele ser habitual que se haga colocándolos testimonialmente en el último lugar, una decisión que no gustó porque en esta vida, los detalles son los detalles. El no haber conseguido aumentar ni en uno de los concejales de su representación que se quedó en los mismos cinco, sin ni siquiera aprovechar ese trasvase habido que benefició totalmente al Bloque, pone a la agrupación socialista marinense y a su máximo responsable Pazos Lamoso, en la necesidad de analizar y de tomar decisiones que valgan para recuperar la masa social perdida o indiferente en la actualidad, porque cinco, para un PSOE que llegó a gobernar con amplia mayoría absoluta, es un mal y peligroso estado de cara al futuro.

Y el Bloque que con su crecimiento de uno a cuatro se encuentra imbuído en una euforia política razonable, recupera la vitalidad que no tuvo en los anteriores cuatro años porque no es lo mismo tener prácticamente arrinconada, a una sola representante en un Pleno de 21, que estar cuatro que aporten sobre todo presencia, peso humano del que carecía Lucía Santos a pesar de su buena gestión en la cuota de oposición que desempeñó desde el 2019. Eso sí. Las euforias no son nada buenas y menos mirando la trayectoria del Bloque en Marín que ya ha pasado por todos los niveles de gobierno, oposición e irrelevancia, desde aquella primera corporación democrática. Al Bloque de Marín le ha venido sucediendo algo que se explica con el simil de un banco corrido en el que caben cinco personas y en un extremo queda un poquito de tabla. Llega uno, o una, y aprovecha para sentarse en él empujando un poco a todos hacia el otro lado con lo que quien está en el extremo opuesto, se cae del banco sin remedio y vuelve a quedar otro poquito de tabla para que llegue otro y haga lo mismo empujando y haciendo caer al siguiente... y así sucesivamente . Al BNG le ha ocurrido eso mismo a los que estaban en cada momento les fueron empujando hacia el abismo y más en los momentos en que la formación nacionalisa era más fuerte. Lucía Santos tendrá que estar ojo avizor y tratar de no salir de la parte central del banco, por si acaso, mirando de reojo porque, por lo que se ve, hay alguno de los que ya se cayó del banco que han encontrado sitio al principio y podría volver la rueda de siempe.
Pues las la sentencia está cumplida. Ahora toca empezar a trabajar por Marín con ideas, decisión y efectividad para que dentro de cuatro años podamos volver a premiar o castigar en las urnas a cada opción de nuestro consistorio. Pues, amén