Carriola.Redacción.19.07.23
El pasado sábado desapareció definitivamente un paladín del deporte en todas sus facetas como lo fue José Luis Torrado. En Carriola hemos hecho una referencia a tan triste suceso y, en paralelo, nos ha venido al recuerdo otro personaje histórico en el mundo deportivo, Manuel Méndez Ruíz fallecido hace 16 años que hoy traemos también a esta sección de Carriola de Marín
Y, como siempre en esta sección, echamos mano de lo que Laureano Mayán dejó escrito sobre la vida y obra de numerosos marinenses más o menos populares que merecieron aparecer en las referencias de sus históricos libros.
Mayán sitúa el nacimiento de Méndez en septiembre de 1916, en Pontevedra, y su llegada a Marín en 1948 donde abrió un taller de reparación de zapatería de gran prestigio en el pueblo hasta que, ya cera de su jubilación, fue designado conserje de la nueva Biblioteca Municipal Vidal Pazos donde finalizó su vida laboral.

Monaguillo antes que fraile
Pero la verdadera personalidad de Méndez está en su faceta deportiva en la que fue maestro ya que podemos asegurar que cientos de jóvenes de los tiempo en que no existía el botellón ni los teléfonos móviles (ni de los otros), ni pantallitas y maquinitas de marcianos, hemos bebido de su sabiduría deportiva en el club San Miguel de su alma donde nos enseñó muchos de los secretos que tiene el deporte y, quien quiso, los aprovechó tanto el el deporte propiamente dicho, como en la autodisciplina y el autocontrol personal basado en el esfuerzo y el sacrificio que supone el camino deportivo.
Pero, antes de ser un promotor del atletismo local, Méndez empezó en su juventud en la veterana Sociedad Gimnástica de la capital. Gran velocista como era, le llevó a participar con la selección española en la Olimpiada de la Juventud celebrada en Milán (Italia) en el año 1943 y taminia hizo sus pinitos como futbolista en el Pontevedra C.F., en el puesto de la defensa. Pero lo que a él le entusiasmaba era el atletismo y no tuvo edad para acabar porque se proclamó campeón de España de veteranos durante varios años estableciendo récords que todavía están vigentes y solo los consejos médicos le hicieron dejar la actividad competitiva bien a su pesar.
Volcado por el deporte en Marín
Cuando llegó a Marín se involucró en el histórico “Noray”, dentro de la Organización Juvenil Española, club que abandonó pronto porque - había cosas que no le gustaban - asegura Mayán en su referencia.
Pero no pasó a la inactividad porque, de inmediato, se reunió con Raúl Santiago y Mario Barreiro, ambos también significativos personajes del deporte local, y fundaron el club San Miguel en el año 1961 dentro de una ´época que cualquier asociación o grupo tenía mal encaje en el momento político nacional pero entre los tres consiguieron legalizar a todos los niveles el club que inició una brillante época de gracia para la juventud marinense que se involucró en el deporte animada por las asistencias del San Miguel a campeonatos nacionales e internacionales, o, simplemente por practicar el deporte rey a pesar de las precarias instalaciones existentes aunque sí se contaba con el estadio de San Pedro “secuestradas” entonces por el fútbol con no pocos altercados con el Marín C.F. que se consideraba dueño y señor del estadio.
En los años 70, bajo el mismo paraguas del San Miguel se fundaron los equipos de balonmano masculino y baloncesto femenino y también se dio entrada en el atletismo a las chicas que se unieron al proyecto Méndez-Barreiro, dejando algunas buen recuerdo de su valía deportiva.

Méndez a la derecha en un croos con salida y llegada en Pasarón
Méndez ejercía como entrenador y como maestro de atletas y diseñaba la preparación de los chavales desde su propia zapatería. Consiguió la cesión para entrenar en invierno en un salón de baile que había en A Roda, muy cera de su taller y hasta allí se desplazaba con frecuencia para ver “lo que hacíamos” los aprendices de atletas y corregir los procesos de entrenamiento si hubiera lugar.
El rechazo a una medalla más que merecida

Con la antorcha olímpica en Puebla de Trives
Para cualquier deportista que le otorguen una medalla es una gran satisfacción y, si la medalla la concede al Consejo Superior de Deportes y quien lo hacía era nada menos que Juan Antonio Samaranch, máximo responsable del deporte español, la satisfacción debería ser máxima. Y así era pero Méndez quiso llamar la atención de la autoridad deportiva rechazando la medalla y respondiendo a la propuesta que más que una medalla para él, lo que Marín necesitaba era pistas de atletismo y un pabellón de deportes del que se carecía en aquel 1968 todavía. Desde luego este gesto que le honra, no gustó a las altas esferas del deporte español que, años después, el tiempo todoo lo olvida, ya en 1992, le concedió el honor de ser portador de la Antorcha Olímpica por sus méritos deportivos.
Méndez da su nombre a un trofeo de atletismo que organizaba el club por él creado y en el año 2002 le otorgó el premio “Marinense del Año”. La asociación Ademar le nombro “Premio Liberación” el mismo año y el ayuntamiento le dio la “Medalla al Mérito Deportivo Municipal” aprovechando la misma entrega a lo olímpicos hermanos De la Torre.
Laureano Mayán tuvo el acierto de dejarnos escritos estos datos en su libro “Marinenses de ayer y hoy en la memoria” y nunca más oportuno hacer referencia hoy a nuestro querido Manuel Méndez cuando ya estará en la otra vida junto a su amigo, alumno y compañero Torrado, sudando la camiseta por entre las nubes celestiales,