Se acerca a los 10.000 euros el coste de la “broma”. Ayer domingo hacíamos referencia a una nueva gamberrada que acabó, en tres puntos diferentes, con los contenedores de basura entre Santo Tomé de Piñeiro y Ardán. Ayer, buscando la huella del verdadero desastre, nos topamos con una isla entera de varios elementos (recogida de papel, orgánico y plásticos) en Santomé; Dos contenedores (orgánico y plástico) en O Xuncal, Ardán; El portal de una casa que, al igual que el asfalto en sus próximidades, quedó muy dañado por las altas temperaturas concentradas en el incendio, y también la quema de unos restos sueltos que se encontraban cerca de una casa de nueva construcción.

En total, así por lo bajo, unos diez mil euros que pagaremos entre todos para satisfacer la imbecilidad de algún iluminado que pudiera ser el mismo pirómano que en los últimos tres meses lleva quemando los contenedores del servicio de recogida por todo Marín. Ni que decir tiene que la policía local intenta localizar al autor, cosa poco fácil por los lugares solitarios y oscuros donde el gamberro o los gamberros se cebaron con el mobiliario urbano que es de todos. Pero algún día lo veremos.
