Carriola.Redacción.27.11.23
julio@carriola.es
Algunas veces una vivencia puede ser pura anécdota para unos pero verdadera tragedia para alguien. Que un pájaro, en este caso un loro de cola roja, haya salido de una vivienda casi accidentalmente puede resultar para la gran mayoría un caso sin importancia pero, para su propietaria, en este caso una persona de mucha edad es motivo de gran angustia porque el ave lleva conviviendo con ella mucho tiempo y ya se sabe el vínculo que se origina entre las personas y los animales en estos casos.
Sucedió el pasado sábado que en un piso de la Avenida de Ourense, la anciana se encontraba en la sala con la ventana abierta por la que el loro, seguramente sin demasiada intención tal era la compenetración con su dueña, se aventuró volando hacia la acera de la calle con toda seguridad desorientado. No llegó a tiempo el hijo de la mujer a recuperarlo a pesar de bajar en cuestión de minutos y se especula con que alguien que vio el pájaro pudo haberlo cogido sin tener la conciencia de lo que significa para su dueña.
Se trata de un loro de cola roja que tiene su documentación en regla según la legislación vigente y la anilla que lo certifica porque es una especie protegida y registrada precisamente para cumplir ese cometido social de acompañar a la mujer que desde el momento de la pérdida se siente abatida de tal manera que solo quien pasa por este tipo de circunstancias puede comprender.
Es por ello que la familia está dispuesta a gratificar la devolución del loro si es que alguien lo tiene y desconoce tanto su procedencia como su “misión” truncada ahora por este incidente indeseado ya que su dueña está segura que solo la curiosidad del pájaro le llevó a cruzar la ventana y que no será capaz de sobrevivir en el ambiente urbano en el que pueda encontrarse.
La familia de la señora afectada por la situación aporta el teléfono 657 827 244 rogando que, si alguien sabe qué ha sido o dónde se encuentra el ave, les llame cosa que agradecerían infinito en la conciencia de que devolvería la tranquilidad y la sonrisa a la matriarca.