Carriola.Julio Santos Pena.29.11.23
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El “Burato do Inferno” es un punto especialmente importante en la Isla de Ons tanto por el fenómeno natural que contiene como por el mal recuerdo del fallecimiento de un guardiamarina de la Escuela Naval Militar ocurrido en actubre de 1963 y que suscitó el homenaje de recuerdo que le dedicaron mandos y compañeros estos dias
Sesenta años se han cumplido desde aquel tràgico suceso que suscitó una gran consternación en Marín al saberse de la muerte de un guardiamarina de la Escuela Naval, JoséLuis Herrero Paadín, en el “Burato do Inferno”, un lugar de singular fenómeno natural conformado por un gran agujero en el monte a cuyos pies llegan las aguas del mar, a veces con gran estruendo, especialmente cuando las olas azotan la zona en marea alta ya que se introducen desde la orilla llegando a la vertical del “Burato”.
Aquel aciago día del 18 de octubre de 1963, cuando, según reza la información oficial, se encontraban realizando “ejercicios de adiestramiento topográfico y anfibio de los Alumnos del Cuerpo de Infantería de Marina” en la Isla de Ons, a donde acudían cada año con el parecido propósito, el guardiamarina Herrero Paadín sufrió el mortal accidente en el “Burato do Inferno”, lugar que si ya por su singularidad y peligrosidad natural, es uno de los puntos màs visitados de la Isla, mantiene la expectación del recuerdo del accidente sufrido por el joven militar y, quienes por allí se acercan, se topan con una cruz blanca erigida en su memoria hace sesenta años como homenaje a su recuerdo.
Acto conmemorativo

Momento del rezo de un responso en su memoria. Foto ENM
Y ahora que se cumple el sesenta aniversario de aquel pasaje tan angustioso para todos, se ha celebrado un acto conmemorativo en el mismo lugar del suceso con la presencia de una delegación de la Escuela compuesta por oficiales y alumnos del centro castrense presididos por el Comandante Director, Capitán de Navìo Cardona Suanzes.
El capellán castrense , tras un emotivo toque de oración, procedió al reso de un responso y los dos alumnos más antiguos de la Escuela Naval depositaron una corona de laurel en el monumento que recuerda al compañero caìdo, Infante de Marina de la 27 Promoción