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La cocina fácil de Alfonso Díaz

Como anunciamos ayer, Alfonso Díaz en su dominical sección en  Carriola de Marín nos enseña hoy como hacer unas torrijas de Semana Santa para cumplir con el rito de este magnífico y popular postre de este tiempo, y además en versión moderna o clásica. Para gustos...

 TORRIJAS DE PASCUA DE “ALTA EXPRESIÓN”: ¡SIN ACEITE!

Otra vez, un sábado espectacular en la Ría de Marín. A las nueve de la mañana me dejo caer por la Plaza. Las bancadas están ya ordenadas y con los productos bien colocados, dispuestas para pasar revista. Como el batallón de la procesión del Domingo de Ramos de la Escuela Naval. ¡Ah, perdón, no; que eso del batallón era el día de Corpus!

Hoy es Domingo de Ramos y entramos en tiempo de Pascua. El pueblo nunca es tonto. En la época en la que por creencias religiosas se imponía el no consumo de carne, con la pelea entre doña Cuaresma y don Carnal, una manera sencilla de alimentarse con proteína animal y un buen aporte calórico eran las torrijas de pan, fritas en aceite.

Hoy, presentamos un postre de “alta expresión”. Y, si vamos a hacer algo diferente, compremos un pan, también, diferente. Me acerco al puesto de la Panadería Olga, al lado de la puerta Norte de la Plaza, para comprar una bolsa de pan de molde ¡de zanahoria!. Levanto la mirada y, en el rótulo, se lee claramente “horno de leña”. Puedo decir, porque yo lo he visto, (con mis propios ojos, como Santo Tomás) después de entrar en el obrador centenario que tiene al lado de la Iglesia de Bueu, que, efectivamente, utilizan la leña de verdad. Soy testigo de cómo su hijo Carlos, tercera generación de panaderos artesanos, alimenta el horno con madera.

 

Pero, lo más espectacular de este obrador es su hilo musical: suena de fondo un molino que muele los granos de los cereales con los que hacen su propia harina.

Lo curioso de este postre de “alta expresión”, como veréis ahora, es que no va hecho en aceite, como el tradicional (que también va la receta al final).

Como consejo que me dio mi amiga Amparo, una de mis catadoras oficiales, es conveniente consumirlas una hora después de hacerlas, para encontrar la expresión máxima de la torrija de caramelo. Porque, conforme pasa el tiempo, la humedad de la propia torrija le quita ese crujiente, aunque siguen estando d. p. m.  

TORRIJA MODERNA SIN ACEITE

Necesitamos dos rebanadas de pan de molde de zanahoria de la Panadería de Olga. Untamos una de ellas con mermelada (del gusto que se quiera) y la otra, con queso cremoso y las unimos como un emparedado. Cortamos por la mitad longitudinalmente, dejando dos rectángulos, y reservamos.

Batimos 2 huevos con 50 ml. de leche (infusionada con canela, azúcar y un trozo de monda de limón). La reservamos, también.

En un cazo, o una sartén, ponemos 300 grs. de azúcar, con 50 grs. de agua y removemos poco a poco a fuego lento, hasta conseguir un caramelo de color pelirrojo claro (cuidado, no caramelo oscuro como el del flan). Bajad el fuego para no pasaros.

Mientras se hace el caramelo, sumergimos los rectángulos del sándwich que tenemos reservados en la mezcla de leche con huevo, − un piscinazo, entrar y salir, como cuando entras en una piscina de agua fría−.

Como ya está el caramelo hecho, volteamos ese rectángulo húmedo en el caramelo, en la misma sartén, hasta que estén cubiertas las cuatro caras.

Después, lo retiramos con cuidado a una encimera que, previamente, hemos untado un poco con aceite de oliva “Aires de Jaén”. (¿Pensábais que no iba a utilizar el aceite?...)

Dejamos que cristalice el caramelo en la torrija mientras está en la encimera y, a continuación, podemos ya emplatar. Acompañamos, si se quiere, con unas fresas o un helado.

TORRIJA CLÁSICA

Cogemos una barra de pan artesano “reseso” de Olga y lo cortamos en rebanadas de unos dos dedos de grosor.

Calentamos en un cazo medio litro de leche, con dos cucharadas soperas de azúcar, una rama de canela y un trozo de piel de limón. En el momento que empieza a hervir, lo apagamos, y lo dejamos reposar de un día para otro, para que infusione bien todos los sabores.

Al día siguiente, comenzamos la receta. O, si tienes prisa, al menos esperar a que la infusión esté fría.

Batimos 3 huevos y reservamos. Ponemos en una sartén unos tres dedos de aceite de oliva virgen extra “Aires de Jaén”, de forma que pueda cubrir la rebanada de pan, y lo calentamos hasta 140-150º de temperatura.

Mientras, remojamos las rebanadas de pan en esa leche que hemos infusionado y que debe estar fría, insisto. Hay que procurar que se empapen bien.

Pasamos, después, las rebanadas por el huevo batido.

Las introducimos en el aceite cuando esté a su temperatura de fritura. Hacerlo de una en una, o de dos en dos, dependiendo del tamaño de la sartén, de manera que, al menos, un tercio quede libre. Evitamos, así, que el aceite baje mucho de temperatura y se empape la torrija demasiado.

Esperamos a que la torrija coja su característico color dorado y la retiramos de la sartén a un papel absorbente. Si eres corto en aceite, y no se sumerge, tendrás que darle la vuelta en la sartén.

Una vez en la bandeja, podemos espolvorearlas con azúcar con canela, y emborracharlas con un jarabe de vino, azúcar y agua.

Dificultad: No quemarse con el caramelo, ni con el aceite, cuando se les da la vuelta en la sartén. Lo complicado, realmente, es no comerse dos o tres.

Tiempo de elaboración: Lo que dura un cuarto de un partido de baloncesto del “Peixe” (10 minutos).

Coste: 70 céntimos/unidad.

Importante: El aceite de freír torrijas se puede reutilizar para patatas, croquetas, calamares a la romana… o para lo que se quiera.

 

 

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