Carriola.Redacción. 09.01.24.
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Que Marín tiene una de las casas consistoriales más bonitas de Galicia, es una realidad incontestable pero no siempre fue así, aunque desde 1931 nuestro ayuntamiento luce prácticamente como es hoy después de haber estado ubicado en distintos puntos del Marín antiguo. Y fue en La Calzada donde se estuvo el que puede considerarse el primer Ayuntamiento porque, según menciona Manuel Cendán Vilela en su libro, hasta ahí llega la tradición oral que menciona ese punto. Era una casa perteneciente a los monjes de Oseira, como gran parte de lo que Marín era entonces, y que anteriormente sirvió como Audiencia y cárcel, y allí estaba el Juez de aquel tiempo por lo que se cree que en realidad era lo que hoy conocemos como ayuntamiento pero a ese nivel.
En 1812 llegan los ayuntamientos constitucionales y la casa cárcel volvió a poder del Priorato y la orden la vendió a Manuel García Muñiz quien se la oferta al nuevo ayuntamiento por 4.000 reales o, en su defecto, a la calle, porque el tiempo de arriendo había ya concluido. En efecto, la casa fue comprada o al menos se entiende así por los registros consultados.
Segundo ayuntamiento en la Rúa Real

En esta esquina trasera de la Iglesia Vieja estuvo la casa consistorial
En una anterior referencia a la publicación de Cendán Vilela, cuando hablamos de la “Iglesia Vieja”, decíamos que el concello estuvo ubicado en el antiguo osario, pegado al templo y ocupando lo que hoy es una plazoleta con un crucero y una fuente. Pues, en efecto, así fue desde después de 1842, con bajo y dos pisos, pero llegó a estar en tan malas condiciones que muchas veces tenían que celebrar los plenos y reuniones en la casa del secretario municipal. Aquella edificación terminó derribada en el año 1908 y se subastaron los materiales que aprovecharon con un valor de 1.125 peseta, adquiridos por Manuel Veiga Rodríguez.

Claro que, con anterioridad pudo haberse adquirido el mismísimo Priorato, por entonces propiedad de Ricardo Munáiz, quien propuso su venta al concello en 1893, con un precio de 6.500 pesos. La Corporación estaba realmente interesada en la operación y se llegó a pedir licencia a la autoridad provincial e incluso préstamo para ello pero se atravesó una nueva oferta que en 1894 hizo Jesús Feijóo Taboada, de la venta de dos casas y una huerta en el en la actual Méndez Núñez, donde estuvo muchos años el cuartel de la Guardia Civil, con un valor de 50.000 pesetas, lo que a la corporación le pareció mejor oferta que el Priorato porque las dos casas eran prácticamente nuevas y más aprovechables con mejor situación en el Marín abierto de entonces. Se cancelaron las gestiones anteriores con Ricardo Munáiz y se pasó a tratar de adquirir la nueva oferta pero todo se torció porque Jesús Feijóo decidió vender la propiedad a Sor Catalina Barriola, Hija de la Caridad, y en ellos se construyó el Colegio San José y, más tarde, el actual de La Inmaculada.
Un desfalco y una adjudicación
Era necesaria una Casa Consistorial acorde con los tiempos y, tras derribar en 1908 la antigua de la Rúa Real, el concello alquila otra en Montero Ríos, que era propiedad del depositario municipal José Acuña. En 1911 surge un desfalco por el que se instruye expediente al depositario y a su fiador. El depositario es relevado de su cargo y la casa se pone a subasta con otra contigua, y termina haciéndose el concello con la propiedad por un valor total de 39.800 pesetas
Dueño ya de la propiedad se acuerda, en diciembre de1927 el proyecto para construcción de la Casa Consistorial al arquitecto Juan Argenti Navajas y a continuación se decide la construcción en dos fases, una de ellas la cimentación, cuyo coste fue de 16.806 pesetas y la segunda, la casa propiamente dicha, que costó 199.958 pesetas, obras que fueron realizadas por Antonio Moreira Pérez y José María Torres Ruibal, respectivamente.
Mobiliario “obra de Arte” en el Salón de Plenos
En noviembre de 1930 se acordó encargar al tallista de Caldas de Reyes, Santos, el mobiliario del salón “por tratarse de una obra de arte”- indica Cendán- y se realizó concurso público para el resto del mobiliario .
En marzo de 1931 se acuerda subastar la casa utilizada hasta ahí como consistorial en 50.000 pesetas, pero tan solo dio en la adjudicación 28.025 quedándose con ella Eugenio Solla Malvido.
Todavía quedaba dotar a la torre del nuevo ayuntamiento del reloj que se adquirió con acuerdo del 2 de marzo de 1931 y con la llegada de la II República, la actual Casa Consistorial estaba ya en pleno funcionamiento habiendo sido remodelada, internamente, en sucesivas ocasiones para adaptarla a las nuevas necesidades del funcionariado y, exteriormente no hace mucho, con la dotación de sendas rampas a ambos lados de la escalinata principal.
Gracias una vez más a nuestro historiador Manuel Cendán por su trabajo.