Carriola.J.S.P. .06.12.23
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El puerto de Marín fue durante muchos años un muelle comercial reducido y poco más. En su superficie se acumulaba carbón y sal, al aire libre o en unos primitivos galpones a la espera de ser trasladados o vendidos. El puerto marinense se identificaba y mucho con la empresa “Suárez y Cía,” que hasta mediados del pasado siglo eran la base del movimiento portuario de aquel tiempo.
Algunos recordamos todavía los famosos “pontones”, aquellos barcos que estaban permanentemente fondeados a poca distancia del muelle viejo y que servían como almacenes de carbón de la empresa Suárez.

Uno de los famosos pontones de almacenamiento de carbón a flote
Y tras esa firma tan importante para aquel momento estaba un asturiano, nacido en Oviedo, Don Benito Suárez González, que nació en Asturias en 1884 y falleció en Marín en el año 1968.
Laureano Mayán Taboada no dejó escapar el recuerdo a este importante empresario de nuestro puerto en su recopilación de personajes “Marinenses de ayer y hoy” y de uno de esos libros rescatamos el apartado dedicado a Suárez González, un marinense más que dejó huella en esta nuestra villa.
De Oviedo a Marín pasando por Vigo
Desde su Oviedo natal se trasladó a Vigo a donde lo trajeron sus hermanos y su primera ocupación fue en Astilleros Vulcano, en Redondela. Y fue en Vigo donde contrajo matrimonio con Josefa “Doña Pepita”, en el ao 1917, momento en que se integra en la empresa familiar “Suárez Hermanos C.R.C.” con domicilio central en Vigo pero con ramificaciones en Barcelona, Gijón, A Coruña, Vilagarcia y Marín.
El dinamismo empresarial de esta familia les llevó a fundar “Marítima Suárez”, exponiendo un capital de cinco millones de pesetas que ahora suenen poco pero en aquellos años eran una fortuna. Empresa dedicada a la importación, las mercancías principales de sus transacciones eran el carbón, procedente de Inglaterra y con utilización principal en la flota pesquera, y la sal, que procedía del Mediterráneo y, principalmente de Cádiz.
Y en Marín había una gran flota pesquera cuyos barcos se movían con la combustión del carbón por lo que, seguramente, la empresa decidió instalar aquí una, digamos, sucursal, y con ello llegó Benito Suárez que fijó su residencia en esta villa para dirigir aquella emblemática “Suárez y Cía” hasta mediada la década de los sesenta del pasado siglo.
Suya fue la construcción del edificio situado frente a los jardines Rosalía de Castro donde estuvo instalado el Licao Casino antiguamente y hoy alberga un restaurante que ha querido mantener el nombre de “O Casino”. Fue una construcción muy elogiada para aquel momento sobre un solar donde hasta entones habia una pequeña casa al lado de la estación del tranvía
Lano Mayán atribuye a Benito Suárez las cualidades de “hombre apacible de conversación agradable y amena y de una gran bondad, sencillo y cercano" con lo que queda refrendado su caràcter comprometido con Marín y con quien le rodeaba.

Imagen del Carmen que donó Benito Suárez a la parroquia
Contaba con profundas convicciones religiosas hasta el punto de que, junto con sus hermanos, nunca olvidó sus orígenes asturianos, a donde viajaba cada año, y donde financiaron la construcción de la iglesia parroquial. Y Benito Suárez dejó también impronta de ese sentimiento en Marìn porque encargó a un famoso escultor santiagués, José Rivas, una imagen de la Virgen del Carmen que tuvo instalada en su propia casa hasta el año 1956 en que decidió donarla a la parroquia marinense con motivo de la inauguración del Nuevo Templo , imagen que es la que sale en procesión marítimo terrestre cada 16 de Julio
Don Benito Suárez falleció sin descendencia pero un sobrino-nieto, Alfonso Martín Suárez tomó las riendas de la empresa y llegó a ser alcalde de Marín entre los años 1968 y 1973 y aquí ancló su vida junto a Matilde Salazar “Tica” de cuya pesencia disfrutamos en la actualidad y por muchos años.
Benito Suárez y “Doña Pepita” fue uno de esos matrimonios inseparables en toda su vida de relación y acaso ese fue el motivo de que tan solo seis días después de fallecer el, empresario, murió su esposa dejando tras de sí ambos un rastro de buena convivencia con Marín donde pasaron una gran parte de su vida.
Lano Mayán ha dejado el tesoro de referencias como esta para que los marinenses sepamos que aquí hubo gente importante que merece ser recordada.