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La “Pedra de Casas Vellas” fue un observatorio astronómico del Neolítico

 Conocida por “Pedrafita de Currás, fue trasladada de lugar y perdió su interés prehistórico

 Carriola.Redacción.12.04.21

 Hace unos días publicamos en Carriola de Marín el texto de una moción en la que Lucía Santos, portavoz municipal del BNG en Marín, pedía más respeto y cuidado a la “Pedrafita de Currás”. Y no le falta razón a la concejala nacionalista al hacerlo porque este monumento, muy desconocido para los marinenses, fue,  para los habitantes de la zona de hace más de cuatro milenios, un observatorio astrónómico Neolítico. Y digo “fue” porque ya no cumpliría hoy semejante misión ni se podría explicar su “funcionamiento primitivo” porque la movieron de lugar cuando las obras de la circunvalación de Marín con lo que perdió absolutamente su importancia histórica quedando ahora en una simple piedra grande colocada de cualquier manera que ya no es ni mucho menos, lo que debiera ser.

Pedrafita de Currás, un calendario solar

Dispongo de un excepcional trabajo del investigador J.Alberto Alonso Fernández que publicamos en otro medio en el  año 1998, en el que explica con exactitud qué era la “Pedrafita de Casas Vellas” que debió tener una importancia social enorme para los antiguos pobladores de esta zona. Alonso Fernández se guió, tras suscitarse en él el interés por este monumento, por trabajos audiovisuales  hechos por estudiosos en Berlín y, tras realizar numerosas visitas a la piedra con otros investigadores, concluyeron que se trataba de  un observatorio astronómico neolítico situado sobre 2.500 años a.c. y consideran que “Tería como función esencial a de sinalar e verificar os desprazamentos do sol para así ter coñecemento exacto da estación climática do ano na que se atopaban e, deste xeito, poder realizar labouras relacionadas coas colleitas, rituais, emparellamentos, etc”.

Alonso llega a la determinación de que las señales y alineamientos que aparecen en esta pedrafita, son similares a otras ya estudiadas en Alemania por lo que estima que sirvieron para  combinar el año solar con el lunar y estelar, cuando el hombre pasó a ser sedentario y necesitó un calendario exacto para determinar con precisión las estaciones y los momentos de la simiente y la recogida de frutos .

“Comprobei persoalmente - indica en su estudio Alonso - que certas referencias temporais cadran cuasi no segundo: por exemplo, o solpor dos equinocios. Son datas moi importantes pois comenza a primaveira e o outono. Nos equinocios, o sol morre por detrás dunha pedrafita”.

El investigador encuentra una clara diferencia de la de Currás con la de Carnacc ya que “ten unhas gravuras; Na cara Leste entendemos que o grupo de cazoliñas alí existente fai referencia exacta do desplazamento do astro rei o primeiro equinocio do ano, ata o segundo, engadindo o paso polo solsticio de vran no mes de xuño; Na cara Leste pódese tamén apreciar unha fendedura labrada na pedra con forma de ángulo agudo do cal ainda na actualidade podemos servirnos para focar en liña recta o solpor dos equinocios facendo cadrar no centro da fendedura o sol morrente, fenómeno que so se da nos dous equinocios; Entre as caras Leste e Oeste, nunha pequena área confinante en dirección sur, apreciamos un burato de non máis de 5 cm. de profundidade por 3 cm. aproximadamente de ancho, o que nos inspira un axeitado lugar onde poder introducir un obxecto de forma cilíndrica e estreita, chegando a conclusión de que, metendo un pau no burato, este sinala no horizonte seguindo unha liña recta imaxinaria, o lugar onde o sol morre no intre do solsticio de verano esto é, en dirección N.

El estudio de Alberto Alonso es mucho más amplio. En su contenido aparecen más detalles sorprendentes de este monumento en el que la mayoría vemos una simple piedra, y completa su magistral lección con informaciones complementarias como la situación, el entorno y también el comentario de la función de las pedrafitas gallegas. Como el reportaje es muy amplio, aquí nos limitamos hoy a tratar de lamentar el despropósito del cambio de la piedra de su lugar original y del tesoro perdido de su razón pero, si algún seguidor de Carriola de Marín está interesado en tan curioso estudio, estamos dispuestos a facilitárselo con mucho gusto. Nuestro correo es  julio@carriola.es

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