Carriola.Redacción.29.10.24.
julio@carriola.es.
Un cuarto de siglo tiene esta fotografía en la que aparecen los componentes del coro-rondalla “Os Tunantes” que fueron derivando con los años, perdiendo la música de cuerda y convirtiéndose en la polifónica “Lembranzas” aunque en la actualidad solo queda una mujer que, curiosamente, no está en esta foto.
Todo empezó en el Colegio San Narciso con el dinamismo que ponía en su vida cultural Domínguez Chantrero (el Padre Marino). Armó una rondalla de cuerda y flautas dulces que era la delicia del centro escolar y llamó a tres paladines del género como Molas, Gaby y Cañón que aportaron su experiencia y su repertorio para salir a la calle en carnaval de aquel año.
Todo se torció porque no había forma de casar la música con las voces infantiles y se hizo un llamamiento público a componentes de coros parroquiales y en general, a quien supiera cantar, y se reunió un gran grupo de personas que en una semana ensayaron un repertorio de varias piezas que cantaron en la Plaza del Reloj en el domingo de piñata de aquel año y lo hicieron sin micros ni altavoces y, aún así, encandilando a medio pueblo que acudió para disfrutar de aquella novedad que lo era porque, durante muchos años, no se había organizado algo así en un Marín tan cantarín como es este pueblo nuestro.
Y a buena parte de aquel grupo le quedó buen sabor de boca y con el ánimo del señor Molas, se decidió seguir perfeccionando el coro que perdió su nombre de “Tunantes” porque, las señoras que ahí se ven, no estaban de acuerdo y no se consideraban eso, tunantas. Se decidió, atendiendo al repertorio de viejas canciones del recuerdo marinense, denominar al grupo “Coral Lembranzas” que, con los años y la sucesión de directores y directoras, llegó hasta aquí bajo la dirección actual de Sofía Taboada Gil.
Es una imagen que merece como pocas la denominación de histórica y en ella aparecen muchas personas que ya no están entre nosotros a las que debemos este recuerdo.