Trataban de frenar la incursión y el avance de la religión protestante
Carriola.Julio Santos Pena.29.04.21
Las cosas de la religión cambiaron drásticamente en Marín y en Santo Tomé de Piñeiro en el año 1882 con la llegada del pastor evangélico Tomás Blamire, de nacionalidad inglesa. Con el nuevo, mejor dicho, primer pastor evangélico, se empezó un proceso de captación de fieles para la religión protestante que, si no fue fácil al princio, sí acabó siendo efectivo porque el 31 de diciembre de 1899 se inauguró la capilla evangélica que pudo ser, o quizás aún lo sea, un referente en toda Galicia, para aglutinar a una comunidad firme y comprometida con sus sentimientos.
Sigo entresacando informaciones que Manuel Cendán Vilela nos dejó en su libro “Marín en las tarjetas postales Antiguas” que dedica un capítulo del mismo a este tácito “enfrentamiento” religioso de aquel tiempo porque, como no podía ser de otro modo, la Iglesia Católica se puso en guardia al comprobar que Blemire se iba haciendo con la empatía religiosa de vecinos marinenses, sobre todo entre la gente humilde y pescadora, muchos de los cuales vivían en la zona de la Banda do Río.
Santiago Martín Herrera, obispo entonces y cardenal después, entendió el peligro y prestó todo su apoyo a la causa de frenar la incursión protestante en Marín. Con su ayuda los católicos compraron los terrenos para construir el colegio de San José, para niñas, que más adelante se convertiría en el actual Inmaculada Concepción, y también el colegio San Luis Gonzaga, para niños. Crea el “Patronato Católico de la Juventud”, para canalizar la nueva vida religiosa de la localidad, e inicia la construcción del nuevo templo del que ya hemos hablado en otra ocasión, iglesia que nunca llegó a abrirse siendo derribada y sustituida por el actual Nuevo Templo, a mediados del pasado siglo. Era el párroco de Marín Manuel González Rodal quien contó con ayuda de destacados marinenses.
Había de teatralizar el momento para empujar a la parte católica hacia su resistencia a las nuevas olas evangélicas que crecían, y uno de los actos que quiso ser símbolo de ella fue la colocación de un “Monumento al Sagrado Corazón de Jesús” una gran cruz sobre un pedestal de piedra que se ubicó en la Travesía de la Reina justamente delante de la puerta principal del colegio Inmaculada.
La inauguración fue el 1 de enero de 1901 y se vio envuelta en el entusiasmo del pueblo de Marín resistente a las novedades evangélicas. Colgaduras y banderas en balcones y ventanas y, según recoge Cendán de una publicación de periódico pontevedrés “El Áncora”: “Brillante manifestación de fe y devoción a Jesucristo Redentor. Después de la función y Reserva del Santísimo, se organizó la procesión presidida por el coadjutor, don Jesús Rodríguez en a que figuraban las imágenes del Corazón de Jesús. La Virgen del Rosario y San Luis Gonzaga, acompañados de gran número de hombres y mujeres de todas las clases sociales”.
La misma crónica de entonces recogía “Con perfecto orden y edificación recorrió la comitiva la calle del Sol y Travesía de la Reina donde está grabada la dedicatoria al monumento consagrado al Rey inmortal de los siglos, Cristo Nuestro Señor”.
Y más adelante “La música batió marcha real, repicaron las campanas y estallaron bombas en el espacio. Incontinente, el ilustrado y celoso director del Colegio San Luis, Don Serafín Tubío, dio lectura con voz potente y clara a la fórmula o actos de desagravios al Corazón e Jesús por los pecados del siglo XIX. La comitiva regresó a la iglesia parroquial a las trece y media”.
El monumento se mantuvo hasta mediados de la década de 1940 en que, con la explanación de los terrenos para la nueva iglesia, fue destruido pero de poco sirvió, si la causa era ignorar a la nueva moda protestante en Marín que, fiel a Blamire y a sus sucesores en la dirección de su colectivo religioso, se mantuvo firme y unida acaso como en pocos lugares de Galicia en aquel momento, a los que también llegaron colportores y evangelizadores con parecida misión.
Gracias al trabajo denodado de Cendán Vilela, los marinenses de hoy podemos conocer de primera mano estas etapas no muy lejanas de nuestra historia local.