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Siglos de enfrentamiento por la pesca en aguas de la Ría (1)

Don José Torres Martínez, en su libro “Pequeña Historia de Marín”, dedica su capítulo XX a contar lo que ocurrió durante al menos 200 años en las aguas de la Ría.

Carriola..4.05.21

Destaca el profesor que la riqueza era enorme en las aguas, desde la desembocadura del Lérez hasta las mismísimas isla de Ons y Cíes, y hace mención a la comparativa de la Sociedad Arqueológica de Pontevedra que en su tomo III la califica como “Piélago  abundantísimo de pescado de sardina cuya captura es un tesoro de los más preciados  y preferibles a las minas de las Indias”. La sardina llegaba a toda la península, y hasta Grecia, en aquella época. y reportaba grandes beneficios económicos a la zona pero además había pescado de todo tipo en estas aguas y esta fue la razón de los enfrentamientos entre los pescadores de los distintos puertos de la ría sobre todo con los Vicarios de la Cofradía del Corpo Santo, de Pontevedra que, ya de aquella tenían en la capital una cadencia de quererlo todo.

Tal era el enfrentamiento entre puertos que se tienen dado verdaderas batallas entre los marineros de las flotas que empleaban desde cuchillos a lanzas, ballestas y arcabuces sin olvidar las simples piedras y los palos para ganar la razón, y dice Torres que “muchas veces con gran regocijo del público que presenciaba desde tierra las animadas escenas representadas sobre las cubiertas de las embarcaciones”. Era un luchar por los derechos que unos querían para sí solitos y los otros reclamaban su parte, con toda justicia.

El principal pleito con la poderosa cofradía de Pontevedra fue con los marineros de Combarro que ya en 1582 se querellaron contra los Vicarios del Corpo Santo que se les habían apoderado de las redes, la pesca y las artes de trabajo. Los pontevedreses en su línea histórica, aseguraban que todo era de ellos y, los de Combarro, respondían que ellos de súbditos nada, y que nada tenía que ver con la cofradía de Pontevedra. Tras muchos avateares, la razón jurídica cayó del lado de los marineros de Combarro y el Corpo Santo tuvo que devolverles todo. Aquel pleito se solucionó pero los enfrentamientos entre ambos fueron frecuentes a pesar de la sentencia.

Ya en 1721, con doscientos años de guerra abierta, fue el Monasterio de Poio el que intervino para, en 1749 exigir el respeto que merecía ser los dueños del “Coto de San Juan de Poio” que abarcaba Combarro, Campelo y la Isla de Tambo “alcanzando- asegura Torres -los peiraos que había en el sitio de A Barca, a orillas del Lérez, coto que les había sido regalado por  Doña Urraca.

¿Y qué pasó con los mareantes de Marín? .. Pues lamentablemente que se comportaron de forma blanda e ineficaz a pesar de que eran conscientes de sus derechos, no en vano la jurisdicción marítima correspondía al Priorato de Osera. Los monjes toleraban y los mandamases de Marín compartían convivencia y amistad con los de Pontevedra y, en aras de una “buena vecindad” se dejaron ir. El profesor Torres, a modo de lamento, dice en esta parte de su redacción “Así, mientras los mareantes de otros puertos de la Ría defendían con tenacidad y valor el principo del mar libre para todos contra la exclusividad y la imposición de la Cofradía del Corpo Santo de Pontevedra, los mareantes de Marín, salvo casos  bien excepcionales, adoptaron una actitud de pasividad y dejadez, perdiendo poco a poco sus derechos jurisdiccionales sobre el mar. Y lo que parece fue al principio tan sólo una concesión, tornose luego en un derecho que se esgrimía contra la misma autoridad del Abad de Oseira.

Y así nos lució el pelo.

En este capítulo de la “Pequeña Historia de Marín” Torres cuenta cosas muy interesantes sobre la Ría, la pesca, el reparto de mares y otras cuestiones. Pero será para otro día que continuemos con la reproducción de la historia.

roslev