Carriola. 27.09.25.
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Esta semana, como habíamos quedado, os hablaré de un pirata, nacido en Pontevedra en 1805, en el barrio de A Moureira, de familia humilde con muchos hermanos. Inscrito en la ayudantía de Marin desde noviembre de 1823 hasta su desaparición a ultramar en 1925.
HISTORIA Y LEYENDA DE BENITO SOTO

José Iglesias
Aparece enrolado en 1827 en un bergantín brasileño llamado “ Defensor de Don Pedro”, que no era otra cosa que un buque corsario dedicado al contrabando de esclavos.
Zarpa de Rio de Janeiro en noviembre de 1827 hacia Africa con la intención de comprar esclavos con un cargamento a bordo de alcohol, armas y pólvora.
Benito Soto era el contramaestre del barco. Hombre odiado por los marineros por su violencia, férrea disciplina y mal carácter. Era, sin embargo querido por el Capitán del barco Pedro Mariz de Sousa Sarmiento, por lo eficaz de su desempeño y su inteligencia.
Fondeó el bergantín en el estuario del río Muni, en Guinea Ecuatorial, el 3 de enero de 1828, bajando el capitán Sousa para hacer las gestiones de la carga, momento que aprovechó Benito Soto para sublevarse y hacerse con el control de la nave.
Empezó aquí una corta carrera repleta de crímenes, que harían muy muy oscura la vida de “nuestro” pirata.
Comenzó con la captura de la fragata inglesa “ Morning-Star” en ruta de Colombo a Londres con un valioso cargamento y numerosos pasajeros. Aparte del robo de las mercancías, se le atribuyen abusos a las mujeres y las muertes del capitán y varios marineros .
Poco tiempo después aborda el buque de Estados Unidos “Topacio”, el cual, después de trasvasar la carga, incendia y deja ardiendo en medio del océano matando a su tripulación.

Seguiría con otro buque inglés cerca de Cabo Verde, con el “Sumburg “ cerca de Canarias, con el “ Ermelinda” y el Nex Prospect” ya próximo a la costa peninsular.
Tan solo tres meses duraría esta campaña de robos y asaltos, ya que, el 10 de abril de 1928, entra en nuestra ría, enarbolando pabellón inglés, declarando llamarse “Buén Jesús y las Animas”.
Fondea primero a la altura de Cabalo, en Bueu, para ver la situación, y luego al oeste de Tambo, donde, de acuerdo con su tío, desembarca lo mas valioso (oro, alhajas, telas y piedras preciosas), dejando para descargar en La Coruña el resto de lo robado.
Feliz por el resultado de sus tropelías, se le ocurre a Benito Soto, que toda la tripulación de su barco, descalzos con él a la cabeza,

portando cirios, procesionen con “gran devoción” hasta Santa María del Puerto, donde se celebra una gran misa a San Antonio como acción de gracias por el feliz final de su campaña.
Asistieron numerosos vecinos y las gentes del mar. Las calles fueron engalanadas e iluminadas por la noche. Corrió el vino, hubo música y baile, mostrando el pirata una generosidad que el pueblo agradeció ignorante (o no) del verdadero origen de tanta opulencia.
Luego de alijar la carga en puerto, el buque zarpa a Gibraltar. Un error de navegación les hace embarrancar en la playa de Santa Maria, a tres millas de Cadiz. Allí, delatados, son hechos prisioneros, huyendo Benito Soto a Gibraltar. La tripulación fue juzgada en el arsenal de la Carraca ( Cadiz) , condenados y ejecutada la sentencia en enero de 1830.
Benito Soto fue arrestado en Gibraltar, juzgado el 20 de enero y

condenado a la horca, lo que se llevó a cabo el 25 de enero de 1830, manifestando, según dicen, un sincero arrepentimiento).
Hasta aquí nuestra historia de esta semana de un personaje del que aunque no estemos muy orgullosos, ahí lo tenemos, en el pasado de nuestro Marín.
La semana que viene, una de corsarios, la Batalla de Rande y mas cosas…como siempre , si queréis……