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Josiño, otro ángel en el Cielo

Carriola. Julio Santos Pena 01.06.21

Se llamaba José Manuel Hermo Castro pero todos le conocíamos por Josiño. Y Josiño llevaba siempre en su rostro la sonrisa de la felicidad, de la gente buena que sólo tiene buenos sentimientos. Después de la segunda vez que te veía se convertía en un amigo fiel capaz de darte un abrazo allí donde te encontrara y contarte cualquier cosa siempre en clave positiva, siempre sonriendo, siempre con el calor humano que solo quienes son como él pueden atesorar y ofrecer a los demás.

A Josiño no le hacía falta mucho para ser feliz. Por fortuna vivió con los suyos que le cuidaron y lo quisieron desde que la vida le dejó sin madre. Meluca fue su protectora, orgullosa siempre de llevarle del brazo para aquí y para allá, mientras él gozaba de su compañía y de hablar con todo aquel que con ellos se cruzara.

Pocas veces vi a alguien tan feliz participando en actos populares como la fiesta del tartazo en los carnavales marinenses. Él, desde el primer año, era el encargado de llevar la pala de “Dora” por delante de la gran tarta que se degusta el martes de carnaval, orgulloso de su participación. Hace unos años, en el 2015, la organización de la fiesta decidió homenajearlo a la llegada del enorme “merengazo” a la Lameira y se le entregó una parte del mismo que recibió con aquella felicidad que le era propia, innata y que reflejaba en su rostro siempre.

Josiño fue homenajeado hace años en la fiesta del tartazo, en el carnaval de Amigos dos Rapaces

 

Fue miembro de la Asociación Juan XXIII y allí le echan de menos desde que tuvo que dejar la escuela aunque su ansia infantil siempre le hacía recordar la institución donde tan bien fue tratado, como tratan a los “Josiños” que les llegan con ese especial carisma de profesionales sensibles,  como correspondía a un ser de su humanidad.

Muchos, al enterarnos de la muerte de Josiño, a sus 51 años, nos extrañamos de su edad. Para todos Josiño era el eterno niño y repartía su inocencia por donde iba. Siempre se hacía querer. Las personas que son como él tienen el don de hacerse querer y de mostrar su mundo interno de felicidad que los demás, por desgracia, no somos capaces de alcanzar ni de reflejar.

Ayer recibió cristiana sepultura y hoy, a las siete de la tarde, será la Misa por su alma en el Nuevo Templo Parroquial. Estoy seguro que desde donde se encuentre nos dedicará su eterna sonrisa. Hasta siempre Josiño.