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Recuperar la sonrisa y la salud bucal: Los alinadores invisibles

Carriola.Andrés Antelo Añón.07.06.26

julio@carriola.es  

El doctor Antelo, segundo por la derecha, con el equipo de su clínica en Marìn

Supongo que has oído hablar de los alineadores invisibles y seguramente conoces a alguien que los lleve, lo sepas tú o no, porque realmente hay que fijarse muchísimo para darse cuenta de que hay un matiz diferente en su sonrisa. Sí, los alineadores son el sistema de ortodoncia actual, mucho más discreto, incomparablemente menos molesto, más higiénico y muy eficaz.

Los alineadores son unas fundas de plástico transparente totalmente personalizadas, que producen un conjunto de presiones y fuerzas que actúan sobre los dientes, modificando poco a poco su dirección. Estos alineadores se van cambiando a medida que avanza el tratamiento, variando su forma y la frecuencia del cambio según la complejidad de la afección tratada, de forma que el proceso puede durar entre seis meses y dos años. Hay formaciones dentarias que, por circunstancias muy diversas, pueden requerir una fase previa de ortodoncia clásica, con brackets metálicos y gomas, pero la mayor parte de las dolencias pueden ser tratadas con ortodoncia invisible.

Todo son ventajas con los alineadores, sólo hay que seguir con entusiasmo algunas rutinas, muy pocas, por cierto. Antes de las comidas hay que retirar las fundas e, inmediatamente después de comer, hay que ponérselas, pues se deberán llevar puestas en torno a 22 horas, es decir, prácticamente todo el día. De esta forma se puede comer de todo, no hay restricciones de alimentos. Eso sí, para quienes estáis acostumbrados a comer entre horas o picotear esto puede resultar engorroso; pero pensadlo bien, es una muy buena oportunidad para desterrar, al menos por algún tiempo, ciertos hábitos no saludables, y a lo mejor os apuntáis definitivamente al cambio.

La higiene es también más sencilla y segura, porque no quedan restos atrapados, como los que se producen en los brackets. Los alineadores se cepillan todos los días y la higiene dental no cambia respecto a la habitual. En definitiva, permiten una mejor salud bucal, reforzada por el hecho de que no se producen las rozaduras e irritaciones que son más frecuentes con los brackets. Únicamente, al principio del tratamiento o en cada cambio de alineadores, se sienten unas leves tensiones en la boca a las que uno se acostumbra al cabo de uno o dos días. Para que todo funcione bien y quede reforzada la direccionalidad dada a los dientes, después del tratamiento conviene un poco de mantenimiento durante algún tiempo, lo cual se hace mediante el uso de unos retenedores que, en realidad, son unas fundas de uso menos frecuente pero que igualmente requieren constancia.

Salvo para quienes aún no han formado su dentición, la ortodoncia invisible es óptima para cualquier persona y edad, sólo requiere compromiso personal. Con ella nunca escondes la sonrisa y eso mejora tu confianza en sociedad. A medida que avanzamos en edad los dientes se apiñan y eso no sólo merma las ganas de sonreír, sino que introduce defectos en la masticación y aumenta las mordeduras internas. Las reticencias a la ortodoncia clásica se salvan ahora muy fácilmente con los alineadores invisibles, que te ayudan a recuperar la salud de tu boca, a mejorar tu nutrición y a destacar tu sonrisa.

roslev