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Hoy: MARIN DIGITAL Y COMERCIO(*): Aprovchar la web del negocio

Carriola.26.08.26

julio@carriola.es

Tienes visitas en tu web.Entonces ¿por qué no tienes más clientes?

Omar Tissir

¡Boas a todos, vecinos y amigos de Carriola! 

Hace unos días hablaba con el dueño de un negocio que llevaba meses haciendo “las cosas bien” en internet. Tenía una web nueva, perfiles en redes, algunas campañas de publicidad y, según me contaba, las visitas habían aumentado bastante.

Hasta ahí, todo parecía estupendo.

El problema llegó cuando le pregunté cuántos clientes nuevos le había traído todo aquello.

Se quedó pensando unos segundos.

“Pues… no sabría decirte”.

Y esa respuesta, aunque parezca rara, es bastante habitual.

Hay negocios que saben perfectamente cuántas personas entraron en su web el mes pasado, cuánto crecieron sus seguidores o cuántas veces apareció un anuncio en Instagram. Lo que no saben es cuántas de esas personas acabaron llamando, pidiendo presupuesto, reservando una cita o comprando.

Tenemos una curiosa costumbre en marketing: medir muy bien el movimiento y bastante peor el negocio.

Una web puede estar llena de gente y seguir estando vacía

Imagina una tienda en la calle Real.

Entra mucha gente. Mira los escaparates. Coge algún producto. Da una vuelta. Pregunta un precio y se marcha.

El dueño, al terminar el día, podría decir: “Hoy hemos tenido muchísimo movimiento”.

Pero si nadie compró, probablemente no estaría tan contento.

En internet hacemos exactamente lo contrario. Celebramos que han entrado 5.000 personas en nuestra web y, a veces, ni siquiera sabemos qué buscaban.

Una visita no es un cliente. Ni siquiera es necesariamente una oportunidad comercial.

Puede ser alguien que se ha equivocado de página, alguien que está comparando cinco empresas, alguien que solo quería saber un precio o alguien que ha entrado porque una publicación le ha llamado la atención y se ha marchado diez segundos después.

Por eso, cuando un negocio me dice que quiere “más tráfico”, mi siguiente pregunta suele ser bastante incómoda:

¿Más tráfico para qué?

Porque si una empresa vende reformas integrales en Marín y recibe cientos de visitas de personas que buscan inspiración para pintar una pared ellos mismos, puede estar creciendo en Google mientras pierde el tiempo.

Y algo parecido ocurre con las redes sociales.

Puedes tener un vídeo con miles de reproducciones y no conseguir ni un presupuesto. Puedes publicar todos los días y seguir dependiendo del mismo puñado de clientes de siempre.

El contador sube.

La caja, no necesariamente.

El cliente no debería tener que adivinar qué haces

Hay otro problema bastante más silencioso.

Entro en muchas páginas de empresas y me encuentro con fotografías bonitas, un logotipo estupendo y frases como “soluciones integrales”, “calidad y compromiso” o “expertos a tu servicio”. Y eso está genial.

Sin embargo, después de leer la página sigo sin saber exactamente por qué debería llamar a esa empresa y no a la que aparece tres posiciones más abajo en Google.

Esto sucede porque muchas webs están escritas desde el punto de vista de la empresa.

“Tenemos experiencia.”

“Contamos con un equipo cualificado.”

“Ofrecemos un servicio personalizado.”

Perfecto. ¿Y qué gana el cliente?

Pongamos que tienes una empresa de ventanas.

Decir que instalas ventanas de alta calidad está bien. Explicar que puedes ayudarme a reducir el ruido de una carretera cercana, mejorar el aislamiento de mi vivienda y orientarme sobre qué solución me conviene según mi presupuesto es bastante más útil.

La diferencia parece pequeña, pero cambia completamente la conversación.

El cliente deja de leer sobre ti y empieza a reconocerse en lo que estás contando.

Eso es lo que debería hacer una web comercial: ayudar a una persona que ya tiene una necesidad a tomar una decisión.

Antes de comprar, la gente necesita sentirse segura

Y aquí aparece una parte que muchas empresas olvidan: la confianza.

Cuando alguien busca un abogado, un dentista, una empresa de reformas o un proveedor para su negocio, no está comprando únicamente un servicio.

Está intentando reducir el riesgo de equivocarse.

Por eso importan tanto las reseñas, los casos reales, las fotografías del trabajo, las explicaciones claras, quién está detrás de la empresa, qué ocurre después de contactar y qué puede esperar el cliente.

En una de mis anteriores colaboraciones en Carriola hablábamos de cómo el contenido propio funciona mejor cuando nace de la experiencia real. La razón es sencilla: cualquiera puede fabricar un texto correcto en unos segundos con inteligencia artificial; bastante más difícil es inventarse veinte años atendiendo clientes, resolviendo problemas y aprendiendo de los errores.

Y eso también vende.

De hecho, probablemente venda más que muchas de esas frases perfectas que llenan las páginas corporativas.

Entonces, ¿qué deberías mirar en tu web?

No empezaría por el número de visitas.

Abriría primero las estadísticas de contacto.

¿Cuántas personas han llamado? ¿Cuántas han enviado un formulario? ¿Cuántas han pedido presupuesto? ¿Cuántas han terminado comprando?

Después miraría de dónde vienen esas personas y qué páginas visitan antes de contactar.

Y haría una prueba todavía más sencilla: enseñaría la web a alguien que no conozca demasiado tu negocio y le preguntaría qué cree que haces, para quién y por qué debería contratarte.

Sin explicarle nada.

Si tarda demasiado en responder, ya tienes una pista.

El SEO puede conseguir que una persona llegue hasta tu puerta. La publicidad puede conseguir que la vea. Una buena estrategia de contenidos puede despertar su interés.

Pero cuando entra, alguien tiene que convencerla de que merece la pena quedarse.

Ahí es donde muchas empresas están perdiendo oportunidades que ya habían pagado por conseguir.

Mi equipo y yo trabajamos precisamente sobre esa parte del recorrido: entender qué busca el cliente, cómo está encontrando actualmente a tu empresa y qué está ocurriendo después de que llega a tu web. Porque una estrategia digital tiene bastante más sentido cuando podemos relacionarla con oportunidades comerciales y no únicamente con visitas, seguidores o gráficos que quedan muy bonitos en un informe.

Y quizá esa sea una buena tarea para esta semana.

Entra en tu web como si fueras un desconocido.

Mira la página durante unos minutos.

Y pregúntate algo muy sencillo:

“Si yo necesitara esto ahora mismo, ¿tendría una razón clara para contactar contigo?”

Si la respuesta es sí, estupendo.

Si tienes que pensártelo demasiado, probablemente acabas de encontrar una fuga de dinero.

Si quieres descubrir dónde está esa fuga en tu negocio, mi equipo y yol podemos analizar contigo tu presencia digital en una consultoría gratuita 1:1.

No para enseñarte un informe lleno de palabrejas y cosas raras, sino para ver qué está funcionando, dónde se están perdiendo oportunidades y qué tendría sentido mejorar primero.

Pide tu consultoría desde mi whatsapp 631874323 y echemos un vistazo a tu negocio con calma.

 

Soy Omar Tissir y me dedico a ayudar a empresas a mejorar su presencia digital mediante diseño web, SEO, marketing digital y automatización con IA.

Si quieres que echemos un vistazo a tu caso, puedes escribirme directamente por WhatsApp al 631 87 43 23 o mandarme un correo a contacto@omartissir.es.

Me cuentas qué haces, qué estás intentando conseguir y dónde crees que tienes el problema.

Y a partir de ahí, hablamos con calma.

¡Buenas ventas y mucho xeito!

 

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