Carriola. Redacción. 28.08.21
Desde la Escuela Naval Militar se informa que, los recién llegados a esta Academia de la Armada hace un par de semanas, están ya prácticamente adaptados al modo de vivir que tendrán en los próximos años y hasta que se conviertan en los nuevos oficiales de la Marina Española dentro de cinco cursos.
Ya nos podemos suponer el esfuerzo realizado por todos estos jóvenes en los quince días que llevan pateando explanada y aprendiendo a ser compañeros y a situarse en el ambiente castrense que imprime la Escuela Naval. Así ha sido aquí en Marín desde principios de los años cuarenta en que se inauguró el centro y, por ese trance, han pasado miles de jóvenes y podemos asegurar que en condiciones disciplinarias mucho más duras que las actuales.
Pero lo que sigue siendo igual es el “rapado” que se imprime a las cabezas de aquellos que llegan el primer día con el pelo más largo de la cuenta. Muchos ya se lo hacen fuera, a su gusto, e ingresan sin necesidad de pasar por la peluquería pero un buen número de ellos se enteran el primer día que podrán cambiar muchas cosas en la Marina pero lo del “rapado” será siempre así, como así será que sus cabezas pasarán por las expertas manos de los Beloso, saga de peluqueros iniciada por el maestro “abuelo” Eugenio, probablemente desde el comienzo de la Escuela en Marín, y seguida por hijos y nietos que dejan el sello de la casa en el primer peinado militar de los aspirantes y atienden los repuntes de cabellera con posterioridad. En esta imagen aparecen Emilio Beloso y su hermano durante la jornada de “pelado al reglamento”. Belosos eternos.