Carriola.Redacción.18.02.22
Impacto notable causó ayer la noticia del fallecimiento de Sor Caridad Estévez, a los 90 años de edad, la monja de la Comunidad de San Vicente de Paúl que rige el colegio de la Inmaculada desde hace más de cien años habiendo sido maestra de cientos de niños y niñas desde su llegada a Marín a principios de la década de los cincuenta del pasado siglo , destino que nunca abandonó por lo que lleva en el Inmaculada más de setenta años.
Según la información ofrecida por la comunidad religiosa, esta mañana, a las once, saldrán sus restos mortales del tanatorio San Marcos de Marín, para su inhumación en el panteón de la propia comunidad en el cementerio de A Raña y, por la tarde, a las cinco, tendrá lugar la Misa en su honor en el Templo Nuevo.
Una vida de servicio diverso
Ta como comentamos ayer en Carriola, Sor Caridad fue durante muchos años docente, tanto en el colegio, primero, como en la escuela que estaba en la antigua capilla de Cantodarea, después, y, cuando terminó su etapa como maestra, desarrolló una intensa vida dedicada a la caridad atendiendo a personas que se encontraban solas en los más recónditos sitios del municipio y alrededores.
Ya en su última etapa, y a pesar de su avanzada edad, todavía sirvió como receptora de las personas que acudían al convento y, quien haya llamado por teléfono a la institución, habrá sido atendido por ella durante mucho tiempo.
La fotografía que ilustra este comentario es del curso 1966/67 cuando desempeñaba su tarea en la capilla de Cantodarea. Nos la remite uno de los alumnos que aquí aparecen, Antonio Prada Acuña, y bien se puede ver a Sor Caridad a la derecha, junto a sus más de sesenta alumnos, que ya era mérito para cualquier docente atender a semejante "legión".
Descanse en paz la marinense de adopción que tanto y tan callado bien hizo en este pueblo nuestro.