Carriola. Redacción. 20.02.22
El equipo, invisible de cara al público, está en contacto permanente con los familiares y allegados que lo necesitan. En la sede de la empresa armadora hay una ambulancia con sanitarios por si fuera necesaria su intervención en cualquier momento
Lo saben perfectamente los cientos de viúdas, hijos, hermanos, padres que se han quedado en esta tierra nuestra de marineros sin un familiar por culpa de un accidente marítimo y no contaron con un cuerpo para velar. La desaparición sin localización impide llevar un proceso de despedida de un ser querido de forma normal porque es como si fuera un capítulo que nunca se cierra.
Terminada la incertidumbre del naufragio y en la seguridad de que los desaparecidos han perdido la vida, es el momento de que los psicólogos empiecen a trabajar a fondo. En este caso, están en contacto permanente con familiares y allegados si alguien los necesita; además de llamar reciben comunicaciones. Un trabajo invisible, un trabajo imprescindible para la recuperación anímica de familias completas.