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¡¡¡SOS!!! Cantodarea está viviendo la realidad okupacional de un país de pandereta

Carriola.Reacción.20.05.22

La ilegal ocupación de inmuebles es una constante preocupación para quien pueda tener una casa que,  por cualquier causa no utilice, o se ausente de ella una temporada. Es facilísimo que cuando regrese se encuentre con gente dentro y sus  enseres fuera y sienta el desamparo ante una injusta situación que el vacío legal, cuando no lo absurdo de una lasa Ley  le deje sin propiedad y a los “pies de los caballos” como se suele decir ante una situación violenta, a veces, extremadamente violenta

Se vive en Cantodarea un episodio social delicado que puede derivar en cualquier desgracia de la que haya que lamentarse cualquier día. Los vecinos están ya cansados de recabar el amparo de la autoridad, de las administraciones, de la Justicia, de quien sea que pueda poner orden en una situación de difícil convivencia que ya ha pasado de la incomodidad a la violencia y está haciendo esa convivencia más irracional.

Y no es otra cosa que la llegada de ciertos vecinos hace meses que se han apoderado de viviendas que no son suyas asegurando, en la mismísima cara de sus propietarios, que las han alquilado y permitiéndose el lujo de tirar con todos los enseres que había dentro de la vivienda y poner los suyos propios. No contentos con ello, según aseguran a este medio, se han apoderado de la calle incluso poniendo sillones y barbacoas que impiden el paso de los vehículos hacia la zona superior por aquellas callejuelas marineras, amenazando a sus propietarios con dejarles sin ruedas o sin cristales y golpeándoles las carrocerías cuando osen pasar como toda la vida, por lo que, quienes tienen coche y viven camino de Pedreiras, han renunciado ya a llegar a sus casas dejando los vehículos en la plaza do Regueiro para ceder a sus domicilios, en muchos casos, dando un rodeo para no pasar por el “terreno comanche” y hablamos del entorno de la "Calle La Fuente"

Tapiado de puertas como solución

 

A ver quién se atreve a abrir la boca ente las amenazas continuas de los “nuevos vecinos” porque se han repetido ya las agresiones y las palizas como ocurrió estos días en que una mujer recibió la “visita” de los que “mandan”, tras haberle roto los cristales de la puerta porque no hay barrera que los pare.

Los vecinos, ya lo hemos visto hace unos días, se han reunido para denunciar una situación insostenible que ha convertido a Cantodarea en una zona inhóspita cuando era un barrio tranquilo y socialmente agradable. El resultado de las protestas supone nuevas amenazas y consecuentemente, los propios vecinos se sienten indefensos por esa postura de las administraciones que lejos de poner orden en este tipo de situaciones, miran para otro lado o dan cien mil excusas antes de poner remedio aunque, también hay que recalcar que las Leyes de este país de pandereta, no hacen fácil las actuaciones de los cuerpos de seguridad a favor de los propietarios y los vecinos que se ven así amilanados y condenados, bien a soportar las agresiones diarias, bien a tapiar las puertas de sus propiedades para impedir las “okupaciones” que les dejarán sin ellas.

A cualquier denuncia, manifestación o desesperada reclamación de soluciones, los vecinos reciben nuevas amenazas cuando no agresiones que van en aumento y mucho temor hay a que cualquier día se produzca un mal resultado de la situación que empieza a ser insostenible.

El vecindario se siente desamparado, repetimos, porque, aseguran, Policía Local y Nacional, se ven impotentes ante la enrevesada situación legal y, acaso sabiéndolo, pasan del tema dejándoles en el más absoluto desamparo. Y están muy disgustados con las administraciones, empezando por el Concello que, tenga o no competencias en estas cosas, parece no interesarse lo más mínimo por la defensa de los ciudadanos marinenses que sufren el problema, o mirar de reojo una situación insostenible que merecería por parte de todas las autoridades más comprensión ante la situación que viven los propietarios verdaderos de las viviendas ocupadas, tanto por la “okupación” en sí, como por el infierno social en que se está convirtiendo aquella zona de Cantodadrea.

Por dar voz de alarma que no sea, para que, cuando ocurra una desgracia, que ocurrirá según la deriva que está tomando la situación, y los enfrentamientos frecuentes, no digan que no lo sabían.

roslev