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Raimundo Vidal Pazos y la recuperación de la Lonja de Marín

 

Las nuevas generaciones de marinenses escuchan con frecuencia el nombre de Raimundo Vidal Pazos con el que se identifica la Biblioteca Pública de Marín. Quienes tienen una edad más avanzada pueden conocer detalles de este personaje ilustre que tiene  un currículo impresionante y fue un gran defensor de Marín cuando le correspondió y cuando ocupaba importantes cargos en este y otros destinos .

Nació en diciembre de 1889 en la calle Caracol siendo hijo de José Vidal Carnés que era natural de Corrubedo, y Peregrina Pazos Landín, de Marín y en una familia muy numerosa porque es el segundo de diez hijos del mencionado matrimonio. Por circunstancias familiares, Raimundo Vidal vivía con su tía Ventura en una casa de la calle Echegaray próxima a la Iglesia parroquial  del momento. Ella era costurera y estaba empleada en un hotel que se encontraba en el edificio del Priorato.

La niñez de nuestro hombre transcurrió como la de cualquier infante pero acertó a educarse en el colegio San Luis Gonzaga dirigido por el sacerdote Serafín Tubío que también tiene una calle dedicada en Marín. Sobresalió en sus estudios y de ello son numerosos los periódicos que recogen detalles de su valía en la época.

 Entró en el Seminario Conciliar de Santiago de Compostela en el año 1905, en el tercer curso de “Latinidad”, ya que los dos anteriores los había hecho por libre, pero, desde el año 1922, se convirtió en un defensor del mundo agrario formando parte de la Federación Agraria de Marín y siendo elegido en multitud de organismos de defensa del sector.

También tuvo una presencia en el mundo del periodismo local colaborando con las cabeceras “Marín”, “Morrazo”o “La Voz del Campo”, donde compartió páginas con el mismísimo Castelao. En 1922 participó en numerosos mítines con discursos en Lengua gallega y ese mismo año fue elegido presidente de la “Junta de Defensa” para conseguir la devolución de la Lonja de Pescado al pueblo de Marín, realizando una gran labor para lograrlo. En 1925 dirige en Pontevedra junto con Celso Milleiro Antonio Reino un consultorio - agencia administrativa  y continuando con su vida reivindicativa participa en mítines con Ramón Salgado y Basilio Álvarez en diversos puntos de la provincia.

Fue fundador del Colegio de Abogados de Vigo desempeñando su secretariado hasta el año 1940, y también fue presidente del jurado mixto del Ferrocarril de Vigo a Ramallosa. En su hoja de servicios figura el desempeño como Gobernador Civil de Castellón y Palencia y sería muy largo continuar enumerando los cargos que ostentó hasta su jubilación.

Recuperación de la lonja de Marín

Vidal Pazos presidió la denominada Junta Local de Defensa compuesta por 16 miembros puros, 15 representantes de entidades y siete miembros del mundo laboral.

Cuenta Don José Torres Martínez en su libro “Pequeña Historia de Marín” que Raimundo Vidal Pazos se propuso recuperar para el pueblo la explotación de la Lonja, que estaba en manos de un particular, y decidió lo que dieron en llamar “La Reconquista Económica” del municipio. Como abogado, experto escritor y contundente polemista, y con el amor por su pueblo, protagonizó al lado del alcalde José del Río, la verdadera gesta que se propuso. Organizó la gran manifestación  y convocó actos en el Cine Quiroga, en Estribela, Ardán, Pardavila y hasta en el mismo  recinto de la lonja.

En la mañana del 22 de enero de 1923, según la misma fuente, más de cinco mil personas salieron andando hacia Pontevedra para manifestarse ante el Gobierno Civil pidiendo u fallo favorable en el asunto de  la Lonja. De esta concentración se ocuparon todos los medios de difusión e incluso fue publicada en el A.B.C. del momento una gran fotografía a toda plana en la portada. El impacto fue enorme y el fallo acabó siendo favorable al pueblo que recuperó la gestión de la lonja lo que supuso un fuerte beneficio económicamente hablando. Aquel día sonaron las campanas, hubo bombas de palenque y la banda de música municipal recorrió el pueblo para celebrar el resultado. Y los vecinos engalanaron las ventanas y balcones y hasta se colocó una colgadura en la Torre del Reloj, tal fue la satisfacción popular.

Vidal Pazos, antes de morir, donó al ayuntamiento de Marín su despacho profesional, una joya arquitectónica a la que me da la impresión de que no se le otorgó la importancia que tiene, con sus libros y complementos. El concello correspondió poniendo a la Biblioteca Pública su nombre.