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Artículo de opinión de Luis Vilas, padre de alumno de la desaparecida EEI Nosa Señora do Carme

Carriola. *Luis Vilas. 02.07.22

Recibimos artículo de opinión con autoría perfectamente identificada sobre la clausura de la Escola de Educación Infantil Nosa Señora do Carme que, como saben todos nuestros lectores, cerró sus puertas definitivamente con el fin de este curso. Lo reproducimos de modo literal atendiendo al derecho de participación de cualquier ciudadano que quiera reflejar su pensamiento:

"Como padre de uno de los alumnos de la E.E.I. Nosa Señora do Carme quería expresar mi indignación por el tratamiento informativo que se le ha dado al cierre del colegio a través de las notas de prensa emitidas desde el Concello de Marín. Primero, porque nadie del Concello vino a dar la cara; y segundo, por la floritura propagandística y manipuladora que oculta una información que no se quiere reconocer (el cierre de un centro educativo público) bajo la careta de una noticia que socialmente se puede considerar positiva: la reubicación de Musimarín. No, Musimarín no es la noticia ni tampoco es verdad que los niños de Nosa Señora do Carme se trasladen a ninguna parte. La información real es que los recortes aplicados este pasado curso por la Delegación de Educación, bajo las órdenes de César Pérez Ares y con la connivencia del Concello de Marín, son los que cierran la escuela. Nos han echado.

Hace exactamente un año que lo avisamos: los recortes anunciados supondrían la condena a muerte del colegio. Lo repetimos durante todo el verano en diversas concentraciones de protesta, y en vísperas del inicio del curso en prensa, radio y redes sociales. Denunciamos el recorte de tres plazas de profesor, pasando de cinco a dos, y la eliminación de un aula basándose en una disminución de matrículas de 4 alumnos. Denunciamos los modos mafiosos con los que los inspectores de zona obstaculizaron la matriculación legítima de nuevos alumnos dentro del plazo. Denunciamos la intención de desmantelar el centro a corto plazo con una estrategia bien estudiada, una hoja de ruta: dejar al colegio sin recursos desmotivando a madres y padres y, sobre todo, las matrículas de cara al curso siguiente.

Es duro tener razón. Sabíamos que acabaría así y que este último año sería de supervivencia; a no ser que se produjera un giro milagroso traducido en una avalancha de matrículas nuevas. Esto, o la otra opción que nos quedaba: robar niños de otros centros. Evidentemente, renunciamos a esta opción.

Mal que le pese al Concello, la fecha del cierre de "Nosa Señora do Carme" no fue el pasado 22 de junio, sino que justo hace un año, en los últimos días de junio de 2021, cuando nos comunicaron los recortes programados para esta escuela infantil pública y que nos llevaron a manifestar nuestra indignación.

A pesar de las diversas reuniones que mantuvimos a lo largo del pasado verano, tanto con el señor Pérez Ares como con la alcaldesa y concejales, para ellos era una decisión irrevocable y totalmente justificada: que si las ratios, que si la natalidad, que si los números mandan... Curiosamente argumentos replicados milimétricamente por unos y otros, un discurso idéntico; era evidente que formaban un frente común. Es decir, nos estaban colando una versión oficial; como ahora lo están haciendo de nuevo con otros eufemismos: que “los niños se trasladan...”, que si “la escasez de matrículas...” por no atreverse a reconocer que la estrategia les funcionó. Porque, claro, ningún gobernante o gestor público puede presumir públicamente de haber cerrado una escuela pública y en un tiempo récord.

Hubo un momento concreto en el que se despejaron nuestras dudas y en el que todos quedaron retratados. A tres días del comienzo del curso, sólo se había presentado al centro una de las dos profesoras destinadas: la única docente que permanecía del equipo anterior, y que además tendría que asumir las tareas de directora del centro, gestora y administrativa del mismo. Pues resultaba que la profesora derivada para cubrir el otro puesto se hallaba en situación de baja de larga duración. ¿Cómo pueden ser tan torpes estos gestores? Otro despropósito que colmó nuestra paciencia. Y así lo contamos en los medios de comunicación, señalando a César Pérez Ares como máximo responsable. Sí, el mismo Pérez Ares que se indignó al insistirle con nuestra sospecha de que querían cerrar el colegio.

Incrédulos nos quedamos días después al conocer que el jefe Territorial de Educación acudió a Marín a inaugurar el nuevo curso escolar en el Colegio Sequelo, a apenas 300 metros de la escuela de nuestros hijos. Y, por supuesto, arropado por la cohorte municipal, incluida la alcaldesa. Entendimos perfectamente que aquello no era un mero evento institucional, sino más bien un acto de desagravio con el mandamás, tras varios días exponiendo su nombre en los medios de comunicación.

Jugaron con nuestra paciencia, con nuestros hijos y su educación, y lo peor de todo es que seguirán jugando. Porque existe desde hace tiempo una hoja de ruta, perpetrada desde la delegación provincial de educación, y que cuenta con toda la colaboración total del Concello de Marín. La E.E.I. Nosa Señora do Carme es sólo la primera víctima.

O acaso no es sospechoso que el año pasado cuando dos madres quisieron trasladar las matrículas de sus hijos a Nosa Señora do Carme dentro del plazo (algo que anteriormente se hizo multitud de veces sin problema) y con razón justificada (cambio de domicilio) el inspector de zona lo impidió deliberadamente, incluso amedrentando a la madre con la posibilidad de dejar sin escolarizar al niño. Argumentaron que los recortes se aplicaban por los números, pero eran ellos mismos los que provocaban que los números no dieran.

Pues resulta que este año, y en las mismas circunstancias, no sólo se permitieron ese tipo de traslados de matrículas, sino que se abrió una línea de infantil en un colegio que carecía de aulas para este ciclo educativo. ¿Por qué el año pasado no y ahora sí? Porque primero había que sacarse de en medio al Nosa Señora do Carme.

Un centro ejemplar en un espacio ideal para la enseñanza en esta etapa tan delicada para los niños (y también para los padres) es lo que pierde Marín. Hace un año acabábamos el curso en una escuela pública con 3 aulas y un equipo estable de 5 profesores, y a día de hoy ya no existe colegio: centro público desmantelado. Una victoria para la Gestapo educativa que maneja el cotarro, más preocupados por reforzar la escuela concertada que por proteger a la pública, como se hizo patente en la reunión del Consello Escolar Municipal el pasado abril. Y este tipo de actuaciones sólo pueden entenderse como pura ideología.

También podría achacársenos a los padres el haber renunciado a la lucha, pero eran demasiados los indicios que hacían imposible recuperar lo que nos habían arrebatado. Desde el inicio del curso se hicieron patentes las carencias que temíamos: el colegio trabajaba en unos mínimos que consideramos insuficientes. Pese a los enormes esfuerzos del equipo docente por cubrir todas las necesidades del alumnado, era necesario más profesorado. Por eso, y sabiendo que la evolución sería a peor, cuando se abrieron los plazos de matrícula muchos padres solicitamos el traslado de nuestros hijos a otros centros. No seguiríamos un año más en estas condiciones, ni tampoco perderíamos otro verano con nuevas reuniones estériles y agobiándonos por la incertidumbre. Al contrario de lo que pueda parecer, no nos vamos; nos han echado.

Aún quedarían cosas que contar sobre cómo la Delegación de Educación, con el apoyo del Concello de Marín, llevaron a la E.E.I. Nosa Señora do Carme al cierre. Pero en cualquier caso, nada tiene que ver con el trabajo de las maestras de nuestros hijos, unas profesoras excelentes a las que sólo podemos dar las gracias por su implicación y compromiso ejemplares, y por el cariño con el que han cuidado a nuestros niños. Ellas mantuvieron el barco a flote, multiplicando de modo sobrehumano sus esfuerzos para evitar que el día a día de nuestros hijos apenas se resintiera por los recortes. Y eso es vocación y, sobre todo, mucho talento. Gracias, Cris. Gracias, Carmela. Gracias, Laura. Gracias, por supuesto, a Fina. Y, sobre todo, muchas gracias, Carla."

(*) Luis Vilas es padre de un alumno del centro EEI Nosa Señora do Carme

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