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Recordando a Manuel Cobo Portillo, JOAQUÍN

Carriola.J.S.P.09.08.22

Otro de los marinenses que merecen no ser olvidados es Manuel Cobo Portillo y Laureano Mayán recoge en su libro “Marinenses de Ayer y Hoy, Semblanzas” una referencia a este hombre intelectual que dejó el sello de sus conocimientos tanto en su vida profesional como en multitud de artículos de prensa publicados en los diarios próximos durante muchos años

 Y Mayán sitúa el nacimiento de Cobo Portillo en el año 1910, en Santander, y el de su fallecimiento en 1987 con la singularidad de que, a pesar de que se le conocía como “Joaquín”, en realidad su nombre de pila era “Manuel” y él mismo mantenía esa sustitución popular de su nombre en homenaje a un hermano fallecido que sí era Joaquín.

Llegó a Marín  con su madre, maestra de profesión con destino obligado aquí, por entonces un pueblo muy pequeño. En realidad la plaza era para una tía pero al recibir la orden del Ministerio, con el disgusto de su indeseado destino, padeció una depresión de su salud y la plaza acabó en manos de la madre de Joaquín, que ella sí quería venir porque, además, consiguió que su esposo, funcionario de Obras del Puerto, se trasladara al de Marín con lo que iniciaron aquí su vida cuando Joaquín tenía tan solo seis años de edad..

Pintura de Cobo que reproduce la escuela en la que ejerció como maestro

 

Tras el fallecimiento de su padre, su madre volvió a contraer nupcias lo que disgustó sobremanera al joven Joaquín (recuerden, era Manuel en realidad) que decide abandonar su hogar siendo recogido en el del que después sería su suegro, peluquero de profesión, que le enseñó el oficio. Pero Joaquín tenía otras metas en la vida y por las noches estudiaba por su cuenta lo que le hizo conseguir el título de maestro pero también de Técnico de Cálculo de la Construcción y Delineante.

La Guerra Civil le llamó a filas y, terminada la contienda, se le propuso mantenerse en el ejército como alférez a lo que se negó, y de ahí empezó el periplo profesional de Cobo Portillo que empezó a ejercer como maestro en la parroquia de Fozara, en Mondariz donde estuvo destinado solamente un año seguramente en precarias condiciones por lo que renunció y regresó a Marín donde siguió ejerciendo en la Enseñanza como profesor en el colegio de Don José Torres Martínez, en la Academia Aboy y también como profesor particular.

Y, en su otra faceta profesional, tomó parte, como Técnico de Cálculo de la construcción de la Escuela Naval Militar y participó en la revisión de los planos de la reforma del Hostal de los Reyes Católicos, en Santiago de Compostela.

Manuel Cobo Portillo “Joaquín” fue un profundo intelectual, según lo califica Laureano Mayán su su libro, de grandes conocimientos y además un gran dibujante. La escritura y la lectura eran su alimento espiritual diario y publicó un sin fin de artículos de prensa con temáticas diversas y, frecuentemente, urbanísticas, pero también era certero al criticar cualquier desorden  y actitudes, sobre todo de políticos incumplidores de sus promesas en sus análisis periodísticos casi diarios.

Era el padre de nuestro buen amigo Joaquín Cobo Area fallecido hace unos años quien también era colaborador en prensa y en cuyos artículos aparecía casi siempre, alguna referencia a su padre, tal era la admiración que por su progenitor sentía.