Carriola.Redacción.14.08.22
No podía ser de otra forma y la emotividad reinó en el acto de presentación del libro del gallego-argentino Oscar Caballero “Augurios de una tarde feliz” con lo que se ha cumplido con creces la ilusión de esta hijo de emigrantes cuyo padre marinero de profesión falleció en un naufragio del que nunca se pudo rescatar a ningún tripulante.
La parroquia de Ardán, de donde eran originarios los padres de Oscar Caballero, se hizo presente en el acto de presentación de su libro “Augurios de una tarde feliz” y, entre los asistentes, numerosos familiares del autor que reencontraron con él el lazo familiar acaso roto por el tiempo y el desconocimiento de unos y otros.

Asistentes al acto de presentación
Estuvo presente en esta presentación la “Subdirectora Xeral de Coordinación Administrativa, Económica e de Programas Sociais da Secretaría Xeral da Emigración”, María Baleato, a la que acompañaron en representación administrativa, Itziar Álvarez, comisaria del Museo Torres, Hugo González y Pablo Novas al alimón familiar del escritor.
Escenas de emoción
La presentación de libros es, casi siempre, igual. Palabras de unos y otros y explicación del contenido por el autor, pero en esta ocasión el componente de emigración que contiene la historia añadía un plus de sensibilidad y emotividad especial y más aún cuando en la sala se habían juntado numerosos vecinos de Ardán, muchos de ellos familiares más o menos cercanos, e incluso muy cercanos, que se reencontraban con la historia familiar que representaban en ese momento Oscar Caballero y su magnífica obra literaria. Se llegó al momento álgido cuando una familiar de Oscar mostró a los presentes unas fotos que había recibido de la madre del escritor hace muchos años, recogiendo escenas familiares en la que aparece él con los suyos allá en la Argentina, o también cuando se enseñaron fotografías de una visita que la familia de Caballero hizo a su parroquia natal, Ardán, hace muchos años siendo el escritor y periodista muy niño.
Finalmente Oscar Caballero tuvo el detalle de regalar a cada persona asistente un ejemplar de su obra y dejar también el libro para la Biblioteca de Marín donde estará a disposición de quien quiera leerlo y me permito aconsejar hacerlo ya que lo he leído casi de un tirón en estos días con total satisfacción.
Tras esta corta estancia en Marín y ese reencuentro con algunos familiares con los que había perdido el contacto, Oscar Caballero retornará a Mar del Plata próximamente con la satisfacción personal, tal como expresó hace unos días a Carriola, de haber cerrado un círculo de vida abierto con la desaparición de su padre, cuando contaba con solo siete años de edad, en aquel tremendo naufragio del “Pionero” en aguas argentinas.
¡Buen viaje , Oscar; Misión cumplida!