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¿Podría pesar sobre el fallido mercado de Cantodarea una maldición que impide su demolición definitiva?

Carriola.Redacción.24.08.22

Una de las obras anunciadas el año pasado repetidamente por el gobierno local para realizar con cargo al remanente de tesorería fue la demolición del esqueleto del fallido mercado de Cantodarea que se quedó así, inexplicablemente,  desde hace más de treinta años

Y es un reconocido adefesio urbanístico que está, justamente, en la entrada a Marín porque ahí mismo se sitúa el absurdo y caciquil límite con el ayuntamiento de Pontevedra, línea que divide un barrio en dos gracias a los manejos de otros tiempos desde la capital.

Claro que no es ese el tema que hoy nos entretiene porque solo queremos referirnos a ese esqueleto de columnas y placas con las que se empeñaron en construir un absurdo mercado que murió antes de nacer y el aborto quedó así como se ve esperando que algún día se consiga su definitiva desaparición.

Y todo parecía que iba a ser así pero, nos estamos temiendo que pende sobre esa obra una maldición que impide la rectificación de semejante error urbanístico, ni siquiera habiendo hecho los deberes para reunir el dinero necesario, abrir un concurso de adjudicación, adjudicar la obra definitivamente y esperar a ver si de una vez se cae la “jaula”.

Y nos hemos enterado de que la “jaula” no va a caer, al menos de momento. Primero se dijo que había un problema con un transformador de FENOSA y que la empresa eléctrica debería eliminarlo o cambiarlo de lugar pero... ya sabemos cómo se las gasta Fenosa cuando tiene que hacer este tipo de obras, por lo que el primer retraso ya se ha consumado y el transformador o ese elemento eléctrico sigue en su sitio porque sí.

Pero no es esa, parece ser, la única razón de que no se hayan empezado las obras porque, fuentes no oficiales pero de toda confianza de Carriola, nos aseguran que ha surgido un problemilla con la empresa adjudicataria que pensaba realizar la demolición con una maquinaria especializada en cortar el hormigón pero ahora se ha dado cuenta de que la máquina en cuestión no cabe y, si nos atenemos a la información que nos ha llegado, deberá realizar la desaparición del esqueleto con otros medios que resultarán más caros por lo que no se descarta que la empresa pueda echar atrás y abandonar el proyecto porque el dinero no llega, causa en ningún caso imputable al ayuntamiento, aunque sí otro rompedero de cabeza como el de la construcción del Auditorio.

Pues estaremos pendientes de si se inicia o no esa demolición y, en todo caso, de que se cumpla o no la maldición del mercado de Cantodarea que ya da para ua película de suspense.

 

 

roslev