Carriola.Redacción.26.08.22
El Estadio de San Pedro acaba de recibir una fuerte inversión con la que se han puesto a punto sus instalaciones de todo tipo tales como el nuevo césped artificial, la creación de zonas de calentamiento, remodelación de vestuarios, etc., pero ahora ha surgido un problema con el deficiente estado de la cubierta de las gradas de tribuna
La cubierta de las gradas de tribuna en el Estadio de San Pedro amenaza con un deterioro irreversible que podría obligar a su demolición si el estudio que se está haciendo en estos momentos de la estructura aconseja u obliga, según sea el estado real de la bisera y sus columnas, a tomar drásticas medidas
La tribuna del “San Pedro” se cubre con uralitas soportadas con columnas que se apoyan en la primera fila de escalones de la grada lo que nunca fue muy bien entendido ya que obstaculizan considerablemente la visión en muchos puntos del graderío. Son muchos años los que lleva construido el estadio y la tribuna estuvo cubierta en un principio en su parte central, dejando dos alerones de gradas a ambos lados que cuando el Marín CF estaba en la Tercera División de aquellos tiempos se denominaban “preferencia” y el precio de las localidades allí era menor que en la zona cubierta.
Con los años, el estadio sufrió una primera remodelación siendo alcalde Antonio Santiago “Toneco” y, en aquel proyecto, se decidió cubrir la totalidad de la grada con el mismo sistema aunque había opiniones encontradas en el sentido de que algunos decían que hubiera sido mejor derribar la cubierta vieja y construir una nueva más moderna sin columnas.
Sea como fuere, últimamente se está detectando un progresivo deterioro de la cubierta lo que ha aconsejado la realización de un estudio minucioso para saber su verdadero estado de salud y si hay que actuar y cuándo para evitar males mayores.
Ni que decir tiene que, en el caso de que la cubierta tenga que ser demolida necesitará una fuerte inversión por el volumen del material que contiene entre el que está la uralita del techo que necesitará u tratamiento especial como es obligatorio para su manipulación. Fuentes consultadas por Carriola estiman que estos trabajos podrían llegar a un coste no inferior de 500.000 euros.