Cara y cruz del sanmigueleiro defendido por unos, criticado por otros porque nunca llueve al gusto de todos
Carriola.Redacción.27.09.22
La noticia adelantada por Carriola de Marín durante el día de ayer sobre las quejas de hosteleros marinenses por el cierre de algunas instalaciones que todavía continuaban abiertas a las cuatro y cuarto de la madrugada del domingo ha "levantado ampollas", comentarios a favor y en contra, y otros poniendo en duda las afirmaciones de los propios hosteleros.
Es por eso que desde este medio nos hemos puesto en contacto con fuentes oficiales que han hecho un relato de la sucesión de los acontecimientos para nuestros lectores, en el que estas fuentes informativas sostienen que la jornada de San Migueleiro, multitudinaria, se desarrolló en Marín con una tranquilidad absoluta durante toda la jornada de fiesta, pero algo cambió aproximadamente hacia las tres y media de la madrugada, cuando según la versión oficial comenzaron pequeños tumultos y hubo hasta seis "amagos" de pelea. Fue en este momento cuando en coordinación de los dos cuerpos policiales con competencias en seguridad ciudadana en Marín, Nacional y Local, apoyados por un equipo de UPR, (Unidad de Prevención y Reacción) de los primeros, decidieron la clausura de las barras que quedaban abiertas en el exterior.
Un grupo de 34 agentes de Policía, entre Nacionales y Locales, disolvieron a la multitud en Rúa do Sol y cerraron anteriormente un establecimiento de la Alameda
Se dirigieron en primer lugar a una bocatería situada en las inmediaciones de la Alameda, a la que se obligó a cerrar tanto la barra como el establecimiento, pues ya estaba fuera del horario permitido; inmediatamente después a la Rúa do Sol, donde un DJ ofrecía su repertorio ante una verdadera multitud de personas. Ante la cantidad, se movilizaron todos los medios disponibles, unos 34 entre los dos cuerpos, 15 de ellos del grupos de UPR al que aludimos en el párrafo anterior. Esta fiesta con DJ, que era la única que quedaba en Marín, se disolvió en pocos minutos porque según fuentes oficiales, también se encontraba fuera de horario. Sí se permitió que continuase abierto un local próximo a esta zona porque todavía no había llegado al límite horario permitido.
Los hosteleros se reunieron esta mañana con Marián Sanmartín para expresar su malestar
Dos de los hosteleros afectados por el cierre prematuro de la fiesta se reunieron ayer por la mañana con la concejala Marián Sanmartín para expresar su malestar por el trato recibido desde la unidad de UPR desplazada a Marín. En este sentido solicitaron que se pidan explicaciones a la Subdelegación del Gobierno o a quien corresponda, porque mientras el trato de la Policía Local fue correcto en todo momento, los Policías Nacionales llegaron al primero de los establecimientos situado en las inmediaciones de la Alameda con muy mala actitud y amenazas de detenciones de sus propietarios; en el segundo, que tenía situada una barra y actuaba un DJ en la "Praza do Reloxo", amenazaron a una camarera con romper los equipos de sonido en caso de que no cesase la música inmediatamente, sin dar la posibilidad de hablar con el propietario que también se encontraba en el lugar.
Para los hosteleros, que tuvieron una reunión la pasada semana con la alcaldesa y varios conejales en la que consiguieron una extensión del horario y a los que se obligó a pedir un permiso especial para ello por escrito, y sostienen que existía un decreto de la alcaldía que lo permitía, resulta muy sorprendente que después de haber invertido en la contratación de personal para ese tiempo extra tuvieran que cerrar de modo anticipado. Pero no solamente es esta circunstancia lo que les tiene molestos, sino que están muy dolidos por haber sido tratados, siempre a su juicio, como delincuentes o empresarios que no acatan las normas, cuando desde que se les dijo que tenían que cesar las actividades todos los pasos fueron encaminados a ello, apagando música y avisando a los clientes que la fiesta había concluido. Además, niegan que hubiese ningún problema de peleas, ni tumultos como se defiende ahora desde la oficialidad, por lo menos nada a mayores de un sábado cualquiera en el que cualquier persona puede "hacer un jaleo" en una cafetería.
Sanmigueleiro, por un lado de alegría juvenil y por otro de borrachera colectiva
Que esta fiesta ha sido siempre bipolar porque a unos les molesta y a otros les encanta, no es nada nuevo. Todo nació de una idea hace muchos años del dinámico Luis Portas, creemos recordar, que fue calando en la juventud y menos juventud porque de ella disfrutan familias enteras. El pasado sábado por la mañana se pudo ver a los grupos itinerantes de un lugar para otro, aguantando la nortada, pero disfrutando de las visitas a los bares que formaban las rutas diseñadas y con ellos las charangas o las batucadas que en cada momento correspondían a las distitnas agrupaciones. ¿Quién puede estar en contra de esa alegría popular?... creemos que nadie salvo, también hay que decirlo, cuando se ve a algún mozalbete al que todavía no le salió el bigote, tirado en un portal porque las tres cañas que lleva bebidas ya le hicieron mal.
Y también está bien que al llegar la noche se anime al pueblo con más fiesta pero a nadie le puede extrañar tampoco que haya a quien no le guste el desmadre en lo que se puede convertir una noche “cargada” de alcohol porque para muchos muchísimos, de lo que se trata es de atiborrarse de grados hasta perder el control.
Las fiestas son muy buenas para el ánimo popular pero los límites, que tiene que haberlos, son también muy aconsejables. La sociedad actual y no me refiero a Marín, se ha acostumbrado a este tipo de eventos multitudinarios en los que se repiten circunstancias lamentables que no quiero aquí enumerar porque solo hace falta leer los periódicos para saber lo que suele ocurrir y no es buen copiar ese modelo de divertimento.
Con el sanmigueleiro tenemos siempre detractores y defensores y razones de ambos bandos que tienen su fundamento. Divertirse sí, peleas, vomitonas y meadas no ¿es algo tan difícil de entender?. Quienes se divierten un poco a lo loco a las cuatro de la mañana con el volumen del sonido a más no poder tienen que reconocer que hay personas en las casas que se sienten incómodas porque no pueden descansar o porque sufren de enfermedades o circunstancias especiales en su vida. Quienes están en las casas deben admitir también que la fiesta es la fiesta y tratar de entender que les “toca” porque viven al borde de las ruidosas concentraciones. Unos y otros tienen razón par defenderse y para quejarse, siempre fue así. Pero el problema está en el desmadre a que esta noche sanmigueleira se verá abocado sino se pone un cierto control a su desarrollo.
Y que no me vengan con el absurdo argumento de que en Marín nunca hay nada y que “por un día...”, porque llevamos desde el mes de junio con actividades todos los fines de semana que acaso no son de base alcohólica pero no solo de alcohol vive la humanidad.
Aquí en Carriola hemos recibido, y algunas personas lo hicieron a través de sus comentarios en la página, numerosas quejas de vecinos, incluso con fotografías verdaderamente asquerosas, molestos por el ruido musical, por las borracheras y por las meadas en sus puertas. También tenemos otros comentarios, menos, la verdad, que defienden a capa y espada la fiesta tal cual con aquello de que “total por un día en Marín que está muerto todo el año...”, y ahí están los comentarios para quien los quiera leer y sacar sus conclusiones.
Y todas las opiniones son válidas para que desde el concello, que es el responsable último de lo que pueda o no pueda pasar, se tome nota para mejorar el próximo año.