Abrimos hoy en la sección profesional de la Carriola de Marín una nueva ventana de información por parte de una gran profesional del mundo de la Educación Física. Colegiada en el CCAFYD, entrenadora personal, Readaptadora con certificación Mapping Training Sustem: Neurociancia y Biomecánica aplicada a la readaptación Deportiva con certificación PMA Certifieed Pilates Teacher. Se trata de Raquel Carragal da Costa, gerente de Aläia, centro ubicado en la calle Ezequiel Massoni, que a partir de hoy nos ofrecerá sus conocimientos con el ánimo de ayudar a los seguidores de Carriola a conseguir la información precisa para gozar de mejor salud. Bienvenida a Carriola, Raquel
A través de este artículo pretendo explicar, de manera muy sencilla, la fascitis plantar. Estoy segura que muchos de nuestros lectores alguna vez, a lo largo de su vida, sufrieron dolores en sus pies, y más concretamente, en su planta del pie. Esa molestia, a veces, dura unos días, pero en otras muchas se convierte en un dolor muy molesto y en ocasiones, incapacitante.
El uso de calzado no conveniente, el sobrepeso, el uso continuado del tacón, una mala pisada… provoca que la musculatura del pie se debilite, por lo que el arco del pie se ve afectado. La importancia de un buen arco en el pie es vital ya que este va a absorber las fuerzas de impacto que se producen al caminar contra el suelo. Todas las estructuras que forman el complejo del pie y tobillo, están milimétricamente colocadas para que funcione a la perfección. Y lo decía Leonardo Da Vinci “El pie es una pieza maestra de ingeniería y una obra de arte”.
El pie está formado por 28 huesos, 55 articulaciones, 49 inserciones musculares e infinidad de terminaciones nerviosas. Su función primaria, teniendo en cuenta el conjunto del pie-tobillo, es amortiguar el peso del cuerpo y propulsarlo durante la marcha o carrera, es decir, el pie debe tener la flexibilidad y rigidez suficiente para permitirnos caminar, adaptarnos al medio, correr, saltar… Si nos fijamos en su representación en la corteza motora del cerebro es ligeramente más pequeña que las manos. El Homúnculo motor (simplemente es una representación de las diferentes partes de nuestro cuerpo en nuestro cerebro) nos muestra como hay rasgos más acentuados que otros, lo que nos indica que están más representados y tienen más importancia motriz unos que otros.
Debido a que los pies soportan todo el peso del cuerpo y que absorben continuamente impactos debemos darle importancia, puesto que son nuestro apoyo, nuestros cimientos, y cualquier tipo de anomalía que pueda afectar a sus huesos, articulaciones, tendones… genera un cambio y compensación a nivel estructural que puede verse reflejada en la rodilla, cadera, columna….
La fascia plantar del pie aporta un sostén del arco longitudinal medial. Es un tejido grueso y fibroso que discurre a lo largo del arco plantar. Es decir, es un tejido que conecta el calcáneo con los dedos, creando el arco del pie, cuya función es tensar la base del pie manteniendo la curvatura plantar y amortiguar el impacto que se produce en cualquier tipo de desplazamiento sobre la planta del pie. El dolor se inicia después de un período de descanso, por ejemplo, al levantarse por la mañana, disminuye con el movimiento y vuelve a aparecer cuando aumentamos la actividad. Duele justo por delante del talón o a lo largo del arco plantar. Con el paso del tiempo puede llegar a formarse una osificación en la inserción de la aponeurosis plantar en la base del calcáneo, apareciendo el doloroso “espolón calcáneo”.
De manera general, una vez controlado el proceso de dolor e inflamación después de las indicaciones de su médico, podemos empezar a trabajar desde el movimiento. Es muy importante trabajar el estiramiento de la unidad tríceps sural-Aquiles- Fascia plantar que nos facilite una flexibilización de la zona. También otra posibilidad de trabajo para abordar esta patología es a través del trabajo de presión sobre la planta del pie jugando con diferentes intensidades. Para aumentar el rango de movilidad del tobillo, importante respetar su ROM para no producir dolor y generar mejoras en su tejido, introduciremos ejercicios con flexión dorsal, con diferentes amplitudes.
Recuerden que en todos los ejercicios que realices es muy importante mantener un buen alineamiento, que comienza en los pies. Seamos precisos en nuestros movimientos para que los resultados sean óptimos