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Siempre pensamos que Lores era una persona seria... no lo parece

Carriola. Redacción. 11.11.22

Hace unos días nos referimos a inoportunidad de una concejala de Pontevedra, Eva Villaverde, que explicó, cuando los periodistas pusieron las “alcachofas” en su boca, que la nave de la antigua Pontesa no tenía licencia y era un polvorín. Son cosas de alguien a quien aborda la prensa, no espera una pregunta, y equivoca su respuesta, pensé yo tras leer sus declaraciones en los periódicos.  Ayer, el mismísimo alcalde Lores hizo algo parecido manifestando que la empresa no tenía ningún tipo de garantías ni licencias, que el problema se ha dado en las instalaciones de una compañía que se tenía por seria y no es cierto”, y que “en la instalación había riesgo para los trabajadores y para la población en general”.

No quisiera dudar de todo lo que dice Lores, ni Eva Villaverde, pero no las tendrían todas consigo cuando el mismo lunes, ni 24 horas después del accidente, dos puertas más adentro de donde hablaba la segunda, se desataba un trabajo frenético en los servicios municipales de urbanismo buscando las posibles licencias que hubiera podido solicitar la empresa; también se sucedieron reuniones en el seno del gobierno local para tratar el tema, tanto el lunes como martes y miércoles, seguramente tratando de averiguar todo lo posible para afrontar el asunto de puertas del ayuntamiento para fuera de un modo común y unificado.

Hemos tratado de hacer una  investigación sobre la situación legal  de la nave y ya nos han adelantado que tiene licencia para almacén industrial, recogido ese uso en el PXOM pontevedrés  del año 1989, vigente en la actualidad. Es evidente, por otra parte, el Concello capitalino es y era conocedor de la actividad de almacenamiento que se realizaba en estas naves desde hace años y que, antes que la empresa que ha sufrido el accidente, ya hubo otra portuaria de Marín haciendo la misma tarea de almacenaje con otros materiales; de hecho, la prórroga de 20 años concedida a Itaipu Trade SL, propietaria de los terrenos, fue recurrida, (y anulada después por la justicia), por el Concello de Pontevedra con argumentos como el de que la actividad que allí se realiza se puede llevar a cabo en cualquier otro lugar”. De hecho, el argumento principal de la justicia para anular la prórroga fue que “no basta con que resulte ventajosa o propicia la ubicación de las actividades que allí se realizan, sino que es imprescindible justificar que éstas, por su naturaleza, no puedan tener otra ubicación”. El Ayuntamiento de Pontevedra no puede hacerse el loco ahora como que no sabía de la actividad de almacenamiento en la nave de la antigua Pontesa y acusar, además, de no tener licencia, y si lo hace se expone a una grave acusación de dejación de funciones porque todo el mundo conocía la actividad, y el concello, aunque ahora digan que no, seguro que que también, y solamente hay que ver los documentos

Legalidades, ilegalidades, prórrogas, no prórrogas, licencias o no licencias, lo más importante, a nuestro modo de ver, es el don de la oportunidad que está claro el BNG de Pontevedra no tiene, porque mientras un hombre, se debatía entre la vida y la muerte, así de crudo se debe decir, y cuando todavía se estaban iniciando investigaciones de la que evidentemente no se conocen las conclusiones por parte de la Inspección de Trabajo y la Policía Nacional, en Pontevedra ya saben quien tiene la culpa.

Y terminamos para no hacer esto mucho más largo, considerando que Lores, su equipo y el BNG tratan de desprestigiar a una empresa modélica ubicada en Marín, que ofrece trabajos de calidad, a la que detestan por su relación comercial con Ence y con el entorno empresarial portuario; Lores hizo buena la frase de que por la boca muere el pez cuando habló de que las circunstancias del incendio le recordaron épocas del capitalismo salvaje de hace unas décadas, y éste es el verdadero problema, que ellos ya han encontrado desde hace años la culpabilidad en el capitalismo que, de acuerdo o no con él, indiscutiblemente crea puestos de trabajo y riqueza.