Carriola.Redacción.09.08.23
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Miembros del voluntariado de la Caridad de San Vicente de Paúl conjuntamente con la concejala de Bienestar Social, Marián Sanmartín presentaron ayer en la propia instalación lo que será el XXXVII Festival del Kilo que, a beneficio del comedor benéfico se celebrará mañana, viernes en la alameda
En la mañana de ayer tuvo lugar la presentación del “Festival del Kilo” que, a beneficio del comedor de necesitados que funciona en las dependencias de la Inmaculada, está regido por las Hermanas de la Caridad conjuntamente con el voluntariado de San Vicente de Paúl que atiende a una media de setenta personas que acuden a almorzar en la institución las cuales también se llevan la cena que hacen su sus propias casas.
En el acto de presentación se encontraba, junto con representante del colectivo del voluntariado, la concejala de Servicios Sociales, Marián Sanmartín y en el transcurso del mismo se ofreció información sobre la trayectoria del comedor que viene prestando servicio social desde hace casi cuarenta años teniendo en cuenta incluso los de la pandemia en que, con la instalación cerrada por obvias razones, se servían alimentos en tappers que los beneficiarios se llevaban a sus casas.
Un festival veterano
El Festival del Kilo, razón de la comparecencia de ayer, lleva celebrándose 36 años y será la edición 37 el de mañana viernes en la alameda Rosalía de Castro con la participación de “Gaiteiro Moderno”, “Manuel Somoza”, “Antonio Peixoto”, “Ale y Marcos”, “Candela” y “Arte&Maña”, que cerrará las actuaciones con su agradable fin de fiesta habitual y sin que se descarte alguna sorpresa más en el programa.
Se trata probablemente del festival de este tipo más antiguo de los que se organizan con parecidos motivos en otras ciudades y pueblos y en el acto de ayer se recordaron sus comienzos cuando, se anunció la puesta en marcha del comedor en el transcurso de una Misa que, por su inauguración, ofreció el Arzobispo Julián Barrio Barrio en la propia instalación. Aquel año, siendo presidente de la comisión de fiestas José Luis Santiago, se aprovechó la contratación de una plaza de toros portátil que se instaló detrás del patio del Colegio San Narciso donde hoy se encuentra la Residencia de la Tercera Edad y allí se organizó un festival que duró más de cinco horas con participación de todos los grupos folclóricos que en aquel momento ya había; los coros de Marín y numerosas actuaciones entre las que cabe recordar la participación del famoso y bien recordado Xan das Canicas, así como “Diosiño y sus Muchachos” como números más entrañables y relevantes, con una mención muy especial al Trío Ruada que durante muchos años estuvo también presente casi como el eje principal de la programación cada año.
Posteriormente el festival alternó lugares de celebración y se celebró en la Plaza del Reloj y en distintas zonas de la Alameda, siempre con el apoyo municipal en lo que se refiere al aspecto técnico de escenario, luz y sonido.
Este año se utilizará el mismo espacio que ocupó el Son de Marín y, como siempre, allí estarán personas del voluntariado para recoger las aportaciones en alimentos pudiendo ser no perecederos, que serán transportadas en una furgoneta dispuesta al efecto hasta el propio comedor.

Durante el acto se habló d ela historia del comedor
Recordando
Durante la presentación se recordó a las personas que más incidieron en la creación y continuidad del comedor partiendo de Sor Dolores Boado, que fue la iniciadora a nivel de la Comunidad de Hermanas de la Caridad, a la que siguieron en la tarea Sor María José y Sor Celsa, todas ella fallecidas y, en la actualidad, Sor Leonor. Junto a ellas estuvieron y están las personas del voluntariado empezando por Crucita Solla (q.e.d.) cuya acción desde el exterior de la comunidad religiosa fue decisiva, a la que siguió y se mantiene en el puesto re responsabilidad María del Carmen Dapena encargada de la coordinación económica de la entidad que actualmente preside Rosa con la que colaboran varias personas alguna de las cuales aparecen en la fotografía adjunta.
También se hizo reconocimiento público las colaboraciones que habitualmente recibe el comedor de la Xunta, la Diputación, el voluntariado y, sobre todo el concello de Marín que, en el caso de este festival aporta desde su comienzo la infraestructura técnica que lo posibilita.
Alimentos y conciencia
Finalmente se hizo hincapié en el sentido que tiene la celebración de este festival que, en primer lugar, busca la aportación de alimentos no perecederos para la institución pero también tiene un sentido de concienciación para recordar a los marinenses que el comedor, junto con otras entidades de ayuda, existe y es necesario en estos tiempos tan difíciles para muchas personas por los más diversos motivos. Por otra parte, como en los últimos años, se ha prescindido de pedir al comercio local regalos para el sorteo que habitualmente se hacía durante el festival en la conciencia de que tampoco es cosa de gravar la economía de los establecimientos. No obstante, se colocará a la entrada del recinto, una hucha por si alguien se olvida de llevar el kilo y quiere aportar algún donativo que se empleará también en la adquisición de los alimentos más necesarios.