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RECORDANDO A: Segismundo Pazos Pérez “Charneco”

Carriola.Redacción.17.10.23

julio@carriola.es

Hoy vamos a recordar en esa Carriola de Marín a un entrañable personaje marinense como lo fue Segismundo Pazos Pérez, “Charneco”, músico de saga, no en vano era hermano de Francisco Landín Pazos, funcionario del ayuntamiento y comerciante propietario de una conocida zapatería local.

Y para ello tomamos como referencia la semblanza que Laureano Mayán hizo en su libro “Marinenses de ayer y hoy” , uno de los varios que dedicó a recoger las referencias a personas de este pueblo que fueron de algún modo significativas cuando no ejemplares.

“Charneco”, era, como su hermano Francisco Landín, un músico de gran calidad artística porque desde muy niño lo llevaba en la sangre. Lo que ocurría en aquellos tiempos era que de la música no se podía vivir mucho ni muy bien, por lo que Segismundo Pazos optó por prepararse para ser funcionario en el ayuntamiento, lo que consiguió ingresando en el año 1.941 como auxiliar y ocupando ese puesto durante doce años para ascender en categoría en el 1953 ocupando el puesto de Oficial de Administración hasta su jubilación en el año 1979.

La música pasión de vida

Segundo saxo por la derecha, en la gran orquesta Florida

Pero la música, cuando se lleva en vena, no se puede obviar y “Charneco” fue componente de varios grupos musicales hasta recalar en una de las orquestas gallegas de primerísimo nivel como era la FLORIDA en la que permaneció como saxofonista durante más de un cuarto de siglo, según indica Lano Mayán en su libro..

En el año 1959 Segismundo contrae matrimonio y de su enlace nacieron cinco hijos, tres de ellos hombres, de los cuales dos siguieron sus pasos en la música y dos también en el funcionariado municipal, uno de ellos todavía en activo.

Titular de la Zapatería Charneco

También se le conocía mucho por su iniciativa comercial, no en vano abrió una famosísima zapatería en la Calle real conocida, precisamente por “Zapatería Charneco” a donde iba todo tipo de público pero, principalmente, los “novios” que para su casamiento se calzaban en su establecimiento por la fama que tenia de calidad y elegancia.

Segismundo tenía un corazón de oro y para nada, quienes le conocimos, echamos mano de un tópico al referirnos a su personalidad. Era un hombre de fácil emoción sobre todo cuando se refería a su familia o cuando veía ante sus ojos una necesidad. Colaboraba con cualquier entidad benéfica que pidiese su ayuda y no serían pocas las veces que llevó a su casa a algún indigente para compartir el almuerzo. Aborrecía cualquier maltrato a personas y también a animales, y gozaba de gran estima entre amigos de profesión o de vecindad con los que departía frecuentemente compartiendo un vino, una cerveza o un café en cualquier cafetería de la localidad.

“Charneco” dejó tras de sí la ejemplaridad de una vida de sacrificio por los suyos y su fallecimiento en marzo del año 1996 dejó un profundo pesar entre sus cuantiosos amigos.

Lano Mayán tuvo la excelente idea de dejar constancia en sus libros de éste como de otros muchos personajes que merecen ser recordados y a ello queremos colaborar con frecuencia en nuestra Carriola.

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