Carriola.Redacción . 30.12.23.
julio@carriola.es.
Estamos en unos días de mucha celebración sobre todo gastronómica y con frecuencia se suceden accidentes de atragantamientos indeseados que ponen en peligro incluso la vida de quienes lo sufren. Hemos recurrido a nuestro frecuente colaborador en doctor Andrés Antelo al que pedimos sus consejos para estos casos tan peligrosos.
UN MAL TRAGO

Andrés Antelo Añón (*)
No hace mucho que mi amigo Pepe estuvo a punto de engrosar la larga lista de fallecidos por atragantamiento. Son muchas las personas que sucumben ante un incidente tan imprevisto y de desarrollo tan rápido afectando sobre todo a gente mayor y también a niños, unos porque ya acusan debilitamiento de los músculos, y otros porque todavía no los tienen aún ejercitados. Suelo suceder cuando nos relajamos durante la deglución (hablamos, reímos, nos movemos) e ingerimos trozos grandes de carne, frutos secos, uvas o cualquier objeto pequeño que esté al alcance de los pequeños.
Afortunadamente alguien actuó de inmediato y, mi amigo Pepe, expulsó en cuestión de segundos el obstáculo que le impedía respirar. Ese ángel de la guarda puedes ser tu también, y todos nosotros, recordando un movimiento sencillo pero salvador: La maniobra de Heimlich.
Nada de dar golpes en la espalda ni agua para que baje el alimento; La llamada al 112 es necesaria pero, al mismo tiempo, la maniobra Heimlich es imprescindible. Requiere decisión para aplicarla inmediatamente, nunca esperar a ver si se soluciona ni debatir con nadie porque, si la persona no tose y lleva sus manos a la garganta, es que la situación es grave y urgente: Hay que actuar, no se puede perder tiempo.
Los pasos son sencillos:

* Primero se pega uno al desafortunado por la espalda y lo rodea con sus brazos, como si fuera a darle un gran abrazo sorpresa, inclinando su cuerpo ligeramente hacia adelante. Una de las manos se cierra en un puño con el pulgar dentro y hacia el abdomen, y se coloca por encima del ombligo, entre este y el esternón. La otra mano sujeta fuertemente ese puño y, con ambas, se presiona hacia adentro y hacia arriba, casi levantando a la persona, y así unas cinco veces, hasta que el obstáculo salga disparado al exterior.

En las embarazadas la presión hay que ejercerla más arriba, ya en el esternón.
* Si resulta que no podemos abrazar totalmente a la persona atragantada, habrá que apretar el puño del mismo modo, pero mirando a la persona de frente.

* En el caso de un lactante, este se coloca boca abajo sobre nuestro antebrazo y ligeramente inclinado hacia abajo, con la mandíbula sujeta por la mano; Con la otra mano se presiona la espalda en la zona interescapular, es decir, entre los omóplatos o paletillas, unas cinco veces, y de forma proporcionada a la fragilidad y tamaño del bebé.
* Si estamos solos intentaremos toser con todas nuestras fuerzas y nos apoyaremos hacia adelante, sobre el respaldo de una silla. Intentando presionar fuertemente en el mismo punto.
Conclusión
Estos días de fiestas y comidas son para disfrutar, pero si alguien sufre un mal trago a nuestro alrededor y sabemos actuar, el gozo de todos será mayor en este comienzo de 2024. Este cuadro podría ayudar a resolver la urgencia de un atragantamiento involuntario

(*) Andrés Antelo, médico estomatólogo con consulta en Marín