Un marinense residente en Lugo se desencanta en una visita a Cotorredondo que no visita desde hace cuarenta años
Empezamos por decir que no sabemos muy bien a quien criticar en este caso. Creo que llevo media vida intentando saber de quien es la responsabilidad de mantener en buenas condiciones el Lago de Castiñeiras que, eso sí, todos anuncian como suyo y como un atractivo natural que, tal como está, decepciona a propios y visitantes. Y precisamente fue un visitante, marinense domiciliado en Lugo, que hace muchos años que no viene por aquí, quien nos llama para lamentar su decepción al observar las condiciones en las que se encuentra el recinto. Empieza por recordar los tiempos de su juventud cuando en el Lago se celebraban muchas fiestas populares como la del Cazador, o la que reunía a medio pueblo allí el 18 de julio que era festivo, y en medio de ese recuerdo está la arboleda que había donde hoy instalaron una de las asadoras, cuyos árboles de gran porte han desaparecido. Le dijimos que eso ya pasó hace varios años sin que nadie explicara la conveniencia de dejar aquella zona abierta al sol abrasador en verano. No le convence pero, además, nos aporta una fotografía de su visita de estos días al mirador que se encuentra en la cima, a tres kilómertros de la propia laguna. “El mirador - nos dice- está cerrado con lo que nos perdimos volver a ver las tres rías desde su último piso, como se hacía antes y, además, el entorno está hecho una porquería.
Pues nada más que añadir las fotografías, una entregada por este marinense desencantado del Lago y, la otra, tomada hace unos meses, de la zona donde dice que los árboles desaparecieron “por arte de magia”.
Realmente, el desperdicio medioambiental y turístico de este maravilloso enclave es otra pandemia que no curan nunca ni Concellos, ni Comunidades de Montes ni Diputación, ni Xunta ni nadie. “É Moita xente”.