Una llamada al 061 hacia las seis de la tarde de ayer alertaba a los servicios de emergencia de que dos jóvenes se encontraban en dificultades en la playa de Mogor. Movilizada la Policía Local y una ambulancia del 061 perteneciente al servicio del 112 Emerxencias, a su llegada se encontraron con estas dos personas, que finalmente resultaron ser menores, con síntomas compatibles a un coma etílico. Fueron llevados, en dos traslados distintos, al centro de Salud de Marín para el tratamiento correspondiente.
Según las asociaciones de lucha contra el consumo de alcohol, la edad actual de inicio de consumo entre los más jóvenes ha bajado a los 13 años, lo que constata una acción cada vez más precoz. Las motivaciones que la población juvenil alega sobre su decisión de consumir bebidas alcohólicas son diversas. Por un lado, el beber alcohol es percibido como un ritual social de los jóvenes de transición a la vida adulta y recreativa, ya que la idea de irse de copas o de botellón está estrechamente ligada a la socialización y el disfrute de la libertad.
A menudo vemos este tipo de situaciones como lejanas que no nos afectan, pero lo cierto es que nuestra sociedad necesita una profunda reflexión sobre hábitos dañinos para nuestra juventud que tenemos en la puerta de casa tal y como quedó demostrado ayer en la Playa de Mogor.