Apuntes del libro de Manuel Cendán Vilela “Marín en las postales antiguas”.
Carriola de Marín . Redacción
Marín era una tiniebla nocturna, allá por el año 1867, porque carecía absolutamente de alumbrado público en las calles, más bien zonas porque, lo que se dice calles, se fueron haciendo con las nuevas edificaciones que iban sustituyendo a las antiguas, lo que requirió una acción municipal en lo que a ordenamiento urbano se refiere. Cuando se van conformando calles propiamente dichas, algunos, que no todos, los concejales empezaron a considerar que era hora de dotarlas de alumbrado público y, según cuenta Cendán Vilela en su libro “Marín en las Postales Antiguas”, fue Ángel Artime, regidor síndico, quien en 1857 propuso establecer el primer alumbrado, haciendo ensayo desde la Mouta, por la Calle Real y Plaza, hasta la calle del Sol, pero su propuesta no tuvo eco y, hasta diez años después, no se atiende la petición vecinal para que se iluminen las calles ya más consolidadas en aquel momento, propuesta que se acepta y, en sesión del 3 de febrero del 1867, “se aprueba un presupuesto de 800 escudos, que era lo que valían las 15 farolas de petróleo con aparato de luz y mecha redonda”, lo cual supuso el primer e histórico comienzo del alumbrado en Marín.
Y surgió otra necesidad por el aumento y cambios de casas para identificarlas debidamente y así, el 7 de mayo de 1882, el ayuntamiento acuerda que “se proceda a la rotulación de las calles y lugares y numeración de edificios y, teniendo en cuenta las muchas edificaciones nuevas y habiendo desaparecido la mayor parte de la antigua numeración, se hará por calles, colocando los pares a la derecha y los impares a la izquierda, entendiéndose por derecha el lado donde se halle colocado el rótulo de la calle, cuyo lado se tomará siempre partiendo de la plaza”.

Y hemos llegado a “La Plaza” al lugar que históricamente fue el centro neurálgico de la villa que en1812 se denominaba “Plaza Pública”; en 1828 “Plaza”; en 1834 “Plaza Real” y en 1846 “Plaza Mayor”. Manuel Cendán sitúa en el año 1842 cuando se decide modernizar la que también aparece en los documentos como “Plaza Principal” que de ella dice el pliego de contratación de la obra “Hallándose la superficie de dicha plaza sumamente desigual y con una pendiente desarreglada, es indispensable formar de ella dos superficies, una más alta que la otra, por medio de una paredilla que se dirigirá en línea recta desde la esquina de la Casa del Prior que tendrá tres cuartos de vara de grueso, seis de alto, contados desde la parte superior de una peña sobre que está cimentada la esquina de dicha casa, para bajo, derribando y allanando un pedazo de capilla vieja que se mira en este punto, presentará una plazuela que contendrá trescientos veinticuatro varas castellanas cuadradas de superficie y para entrar con un carro o caballería a este sitio y casas adyacentes, de dejará en medio de la referida paredilla una rampa de tres varas de ancho con rasante de suavidad”. “La otra superficie mas baja constituye ochocientas y cinco varas cuadradas (después de rebajadas las aceras de los vecinos y se necesita en partes, desmontar y dejar el pavimento de esta segunda plaza recto aunque sea con alguna inclinación hacia el sur para expedir las aguas”. Y termina con el tercer aspecto de la contrata que dice “El pavimento o pisos de ambas superficies se construirá con sillerías de piedras duras labradas a la hilada y a pico menudo, y no importará que estas hiladas sean más anchas unas que otras con tal de que todas ellas sean paralelas entre sí y el grueso de las piedra no baje de nueve pulgadas en la parte menor, dejándolas muy unidas”.
Cendán sospecha tras sus intensas indagaciones, que la plaza empezó a llamarse “De la Constitución” a partir del ao 1843 en que aparece un acta del Pleno del 21 de junio que expresa la adhesión del ayuntamiento al Pronunciamiento “Pasando todos escoltados por la fuerza y el pueblo a la Plaza de la Constitución” y sostiene que, seguramente el cambio de nombre se hizo en 1837.
Esta plaza tan importante en el devenir histórico de la villa vio como en ella se instalaba el reloj que la preside y, a partir de ese momento, bien sea porque está allí ese reloj o porque ya se encontraba en ella el reloj de sol que todavía hoy se puede ver allí ubicado, se conoce popularmente como “Plaza del Reloj” o indistintamente por “Plaza (o rúa) do Sol” y tengamos en cuenta que se trata solamente de la plaza, es decir, del tramo actual comprendido entre la Rúa do Forno y la escalinata de la torre o el Priorato. El resto, que va desde Forno hasta la calle Concepción Arenal es un añadido posterior que en diciembre del 1936 empezó a denominarse Calle del General Franco. Actualmente todo es una unidad y, aunque se utilizan algunos de los nombres ya antedichos, se reconoce muy bien por “Rúa do Sol”.