Carriola.Redacción.14.08.24.
julio@carriola.es.
Ayer varias personas vecinas del entorno de la calle Doctor Touriño nos llamaron a lo largo del día para pedirnos que nos acercáramos allí con el objeto de dar fe en nuestra página de la situación ya que un olor apestoso invadía la calle y se extendía por los alrededores
Y allí nos fuimos, después de las 9 de la noche, ante la insistencia de las llamadas para comprobar “in situ” la realidad y podemos decir que era una verdad como un templo de grande que no se podía respirar tranquilo por el pestazo que se desprendía de los contenedores de basura allí instalados.
Cámara en ristre, así que nos vieron algunas personas, se acercaron para explicar que la peste ya era ni la mitad de lo que habían sufrido durante el día. Eso sí, nos indicaron que habían acudido operarios de la limpieza que incluso lavaron los contenedores pero sin conseguir erradicar el pésimo olor que desprendían los mismos tal como pudimos comprobar personalmente.
Opiniones para todos los gustos
Uno de los interlocutores nos explicaba que, en efecto, habían chorreado los recipientes pero estimaba que lo que había conseguido era extender, con el agua, la peste por la calle y en su opinión, no se habían utilizado productos eficaces en la operación de la limpieza.
Otro de los allí presentes sospechaba que, la razón del mal olor podría estar en el corte de corriente sufrido por el vecindario hace unos días “Seguro que a alguien se le pudrió lo que tenía en el congelador y se desprendió de ello echándolo al contenedor y, los calores de estos días, hicieron el resto”, opinaba
En definitiva un día entero de peste bubónica que, o se llevan los contenedores para lavarlos en condiciones y se chorea bien el piso de la zona, o mucho nos tememos que la cosa empeorará en cuando se recupere el sol y el calor de la siguiente ola que nos atacan este año.
La peste bubónica es real y la solución tampoco es tan difícil; solo cuestión de ser efectivos.