Carriola. Redacción. 21.08.24
El local ha permanecido cerrado debido a la vergonzosa burocracia por la espera durante 11 días del alta en el servicio de Gas, imprescindible para el desarrollo del negocio
Paco llego a Marín procedente de su Madrid natal hace veinticinco años. Trabajó en la cocina de locales de hostelería como el histórico Merendero en la antigua calle Bastarreche, -hoy Rúa da Ponte-, Asador O Remo, A Lonxa Vella y los últimos nueve años también como cocinero en tres barcos de Gran Sol, el Manuel Laura, Alborada y Pepe Barreiro.
Una casualidad hizo que en su último desembarco coincidió con un cartel en Churrasquería Cantodarea, el que desde ahora será su negocio, que anunciaba el alquiler del local; llamó a los dueños y se puso de acuerdo con ellos de modo inmediato para alquilar los espacios que albergan restaurante, cocina, baños, cámaras de refrigeración.
La propuesta de carta de Paco continuará la línea gastronómica que venía ofreciendo la gerencia anterior, basada en churrasco, tanto de ternera como de cerdo, picantón, parrillada de carne, chorizos criollo y país, cachopo, chuleta de ternera, cordero, entrecot, rabo estofado, y bacalao, lenguado y brochetas de rape si hablamos de pescado. Ofrece también paellas, arroz con bacalao, arroz de verduras y fideos a la marinera, y todos los postres se elaboran en el local, de modo casero. Por su parte, el local contará desde hoy con menú obrero a once euros/comensal.
El servicio de Gas impidió al local abrir el nueve de Agosto, cuando tenían todo preparado
Carriola anunció la apertura del restaurante con nueva gerencia el pasado nueve de Agosto. No fue un error de interpretación ni de escritura, sino que ese era el día previsto para que la nueva gerencia pusiera los fogones a trabajar "a tope". Un absurdo problema de burocracia protagonizado por el técnico de la compañía de gas que tenía que firmar que toda la instalación estaba en buen estado ha tenido a los nuevos propietarios del negocio parados y sin posibilidad de trabajar desde el pasado día 9 hasta hoy.
Sucedió que el técnico se presentó en el local a inspeccionar y detectó algunos problemas en la instalación. Dejó orden de los trabajos a realizar, hechos el mismo día de la primera visita por los gestores de la churrasquería, y no volvió a presentarse hasta el día de ayer para dar, ahora sí, la autorización definitiva para recibir gas de la compañía.
Pues como siempre hacemos cuando alguien decide iniciar una aventura empresarial, deseamos desde Carriola mucha suerte a Paco y a su familia, así como a sus siete empleados en esta nueva etapa laboral.