Carriola.20.10.24
LA DISCALCULIA

Dolores Armas Vázquez
Psicopedagoga
La discalculia es otro de los trastornos de aprendizaje que los alumnos sufren en silencio debido a que no es lo suficientemente llamativa para abordarla de una manera específica. Suele ser una de las causas de fracaso escolar, pues al pasar desapercibida no es atendida adecuadamente y hace sufrir notablemente al alumno que la padece.
Afecta al razonamiento matemático, al cálculo y al manejo de los símbolos aritméticos. Los niños no acceden de un modo natural al pensamiento lógico que les permitirá manipular números y representarlos, para luego operar con ellos en la resolución de problemas. En el caso de la discalculia, tanto la adquisición del concepto de número, como las operaciones aritméticas, como la resolución de problemas que se desarrollan simultáneamente y de un modo natural en los primeros años de escolarización, se verán alterados. Entre un 3-8 % de niños de Educación Primaria sufren algún tipo de dificultad relacionada con las matemáticas. En ocasiones puede aparecer asociada a otros trastornos (TDAH, dislexia,...), y en otros casos los alumnos presentan exclusivamente esta dificultad.
Cómo podemos detectarlo
Normalmente los niños que sufren discalculia confunden números similares (6 y 9); pueden invertir el orden de las cifras, dando como resultado números distintos ( 14 por 41); alinean de un modo inadecuado los números para realizar operaciones; cometen errores frecuentes y reiterados en el cálculo ( se olvidan la que se llevan, restan al revés, se olvidan del procedimiento para realizar divisiones, ..); tienen dificultades para comprender el valor posicional de las cifras y el de la coma decimal; no comprenden que el valor de una cantidad no cambia aunque cambie su forma o disposición ( 12= 6+3+3), no aplican adecuadamente en la resolución de problemas el uso correcto de las operaciones aritméticas; realizan cálculos mentales con mucha dificultad; cometen fallos en el recuerdo de sucesiones numéricas sencillas; les cuesta memorizar las tablas de multiplicar; responden de modo impulsivo, poco reflexivo, sin tener en cuenta toda la información aportada. Concluyendo, diversas dificultades que le impiden alcanzar al alumno los aprendizajes matemáticos esperados para su edad y no hay razones evidentes que lo justifiquen (déficit sensorial, retraso intelectual,…).

Cuáles son las consecuencias
Al igual que sucede con otras dificultades de aprendizaje, si pasa el tiempo y no se corrigen, nos encontramos con alumnos que normalmente necesitan mucho tiempo y esfuerzo para resolver las actividades de matemáticas sin conseguir realizarlas adecuadamente. Muestran una manera de trabajar descuidada y desordenada. Esta experiencia negativa y continua experimentada con esta área de aprendizaje suele manifestarse también con ansiedad, rechazo de las matemáticas, baja autoestima, conductas evitativas, y posiblemente otra sintomatología emocional que sea el reflejo del malestar que el alumno siente por no poder alcanzar las metas propuestas en la escuela.
Cómo podemos ayudar al niño
El primer paso que se debe dar al detectar dificultades mayores en la realización de actividades matemáticas es una valoración-evaluación que permita determinar a qué se debe esa torpeza. Una vez conocido el estado actual del alumno, y confirmada una discalculia, se debe iniciar un programa de intervención que aborde las dificultades concretas de este alumno.
Como en otros trastornos de aprendizaje, estos se presentan en cada alumno de un modo particular y sobre ese modo particular es sobre el que se debe intervenir.
Sabemos que una variable que predice el éxito de la intervención es el diagnóstico y la intervención precoz. A esta, además, debemos sumarle la colaboración del profesorado y de la familia. El modo y el momento en que se ponga a disposición del alumno las ayudas precisas determinarán la relación que este mantenga con las matemáticas a lo largo de su escolarización. La buena voluntad de las familias explicando matemáticas a sus hijos no es suficiente, necesita de una intervención especializada que determiné las destrezas afectadas e intervenga sobre ellas.
(*) Colaboración dominical especial de la Asociación de Pedagogía de Galicia “APEGA” con Carriola de Marín