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Ivan Sanz, fallecido con su familia en trágico accidente de tráfico fue un benefactor de la Asociación “Sor Elvira”

Carriola.J.S.P.(*).07.07.26

Uno se pone tenso cuando se entera de desgracias inesperadas que suceden aunque no conozca de nada a las víctimas a resultas de accidentes, por ejemplo, de circulación. Y esa sensación me invadió el pasado domingo cuando los medios de comunicación informaban del accidente de tráfico por el que fallecían cuatro personas de la misma familia y, la más joven de ellas, una niña de 9 años, se debatía entre la vida y la muerte, todos ellos, en principio, personas anónimas por las que sientes la debida compasión.

Pero cuando al día siguiente  alguien te llama para decirte que el conductor del vehículo accidentado es un amigo común  el sentimiento de amargura se hace más patente y el alma se encoge porque, a la amargura propia de cualquier suceso tan luctuoso, se une la angustia de la cercanía con quienes, de un momento para otro, han desaparecido de este mundo.

El nombre de Iván Sanz es para muchos marinenses desconocido no en vano es un vallisoletano al que solo el tiempo le ha impedido venir a nuestro pueblo al que fue invitado para ello, algo en lo que en su momento puso su ilusión pero, la vida de un bodeguero español tan importante, no deja muchos resquicios para cumplir ilusiones propias.

Conocimos a Iván Sanz, a sus padres y a su hermana en Madrid, noviembre del 2022,  cuando su bodega decidió otorgar a la “Asociación de Accion Solidaria SOR ELVIRA” un premio consistente en el resultado económico de una subasta de vino que se hizo en la capital de España de la mano del “padrino” de aquella edición del evento, Manuel Villanueva, nuestro “Cachi” de toda la vida.

A Madrid tuve el honor de viajar para asistir a aquel entrañable acto de la subasta,  y de poder contar allí la historia de nuestra asociación “Sor Elvira”, su nacimiento, su función y su diario desarrollo, y también la satisfacción de conocer a la familia Sanz Cid que nos acogieron con la mayor de las complacencias y enorme sentido de la solidaridad para el trabajo de nuestro colectivo en el ámbito de Marín.

La personalidad de Iván Sanz nos quedó grabada en el corazón porque, apenas al conocernos, era ya como un amigo de toda la vida y de él, como de su padre Luis, también fallecido hace un año, y demás familia, recibimos todo tipo de voces de aliento y ánimo para continuar nuestro viaje por el voluntariado tratando de ayudar a quien lo necesita.

Me prometió Iván que nos visitaría en Marín y le prometí que llevaríamos a personas próximas a nuestra obra a su bodega para mostrarle nuestro agradecimiento que allí mismo quedó patente con la entrega de una lona con

 imagen de nuestra gente y la inscripción “Eternamente agradecidos”. Ni una ni otra hemos tenido ocasión de cumplir porque las cosas no son como uno quiere sino como se presentan y en ese caso, con tan repentino y funesto resultado. Su visita a Marín no pudo ser pero la nuestra a Dehesa de los Canónigos será una realidad para rendirle un homenaje de recuerdo y apoyo a su familia, especialmente su madre Mari Luz  y su hermana Belén que estarán sufriendo la peor de las angustias vitales con la pérdida de sus seres más queridos.

Descansen en paz; sea con los suyos la cristiana resignación que les permita superar la pena en la conciencia de que todos estarán en buenas manos del Altísimo y en compañía de nuestra Sor Elvira que les habrá recibido consciente del apoyo que un día recibimos en su nombre.  

roslev