Carriola.Redacción.18.05.22
En los últimos años el medioambiente se ha complicado bastante por la invasión de bichos extraños que se encuentran aquí en el paraíso sin depredadores que les impidan vivir y reproducirse con toda comodidad. Desde velutinas a cangrejos de río, pasando por el dichoso picudo rojo que está acabando con las palmeras de manera imparable.
Y Marín no se queda atrás en esto de la indeseada invasión de tanto bicho e incluso plantas que perjudican notoriamente a lo nuestro. Un ejemplo es el del Picudo Rojo, ese desagradable insecto que se apoderó de las palmeras de toda España extendieéndose por oleadas a toda nuestra geografía peninsular. Aquí llegó hace unos años y ha hecho trizas a muchísimas palmeras plantadas en lugares públicos o privados, que eso al bicho no le importa nada, y secándolas totalmente hasta el punto en que palmera que se ve atacada , difícilmente se salvará de una muerte segura.
Tratamiento de defensa todos los años
Desde el concello se trata de preservar las palmeras que adornan nuestro entorno y algunas de ellas muy significativas e históricas cuya desaparición produce verdadera angustia. La concejala del área de jardines, Cristina Acuña, informó esta semana del tratamiento que se lleva a cabo, como cada año, para evitar que se extienda el problema que causa - dice- “esta plaga que afectou a gran parte da poboación de palmeiras da nosa comunidade nestes últimos anos, faga morrer aos exemplares que actualmente forman parte da nosa superficie arbórea”.
Actuaciones en puntos concretos
La edil responsable del área indica que “Este tratamento integral contra o picudo vermello lévase a cabo en Portocelo, na Alameda Rosalía de Castro, no Parque Eguren e no Parque Azul, onde temos eses exemplares de palmeira canaria, e consiste en varios procesos; por unha banda, a cada exemplar se lle practica a endoterapia, un tratamento de inxeccións no tronco a principios da primaveira; Despois, cando chega o verán, aplícase un tratamento fitosanitario de reforzo consistente nunha “ducha química” cunha serie de productos autorizados para as palmácease, finalmente, cando vai entrando o outono, repítese este segundo paseo pero con nematodos, un produto que serve de antíxeno biolóxico contra esta praga”.
Cinco mil euros anuales
Cristina Acuña cuantifica este tratamiento a las palmeras en unos cinco mil euros que es lo que cuesta al erario público la bromita del dichoso Picudo Rojo que vino de sabe Dios dónde a perjudicar de este modo a las palmeras que ya formaban parte del paisaje de nuestra zona.