Carriola.Redacción.17.08.26
Doscientos cuarenta y dos es el número de aspirantes que deberán presentarse hoy ante la puerta de Carlos I para ser llamados, según el habitual protocolo, a ingresar en la Escuela Naval Militar adelantándose al inicio del curso normal para tener un par de semanas de adaptación y, en algunos casos, análisis personal sobre la situación
A las diez en punto serán llamados uno a uno, cumpliendo el protocolo habitual, un numeroso grupo de jóvenes estudiantes que se enfrentan a sus carreras militares en los distintos cuerpos de la Armada que les convertirán dentro de cinco años en los nuevos oficiales saliendo de este mismo centro castrense hacia sus respectivos despachos profesionales.
Los y las aspirantes serán llamados por un oficial en la misma puerta de la Escuela y se irán incorporando a

Aspiranes del pasado año
su primera formación en la que desfilarán por primera vez hacia el cuartel interior del centro castrense. Atrás quedarán con la habitual y tradicional emoción padres, madres, novias y novios que les verán entrar tras despedirles con los habituales abrazos y algún que otro sollozo. Si las cosas van bien y la adaptación de los aspirantes es acertada, ya no les verán hasta pasadas unas semanas ya que permanecerán dentro de la Escuela con un programa estricto de preparación, navegación y, sobre todo, conocimiento y decisión de lo que será su compromiso y las cualidades que debe tener un buen marino.
Todo eso le será explicado pormenorizadamente a los familiares, si se cumple el protocolo de años anteriores, por el propio Director de la Academia, capitán de navío Tomás Clavijo en un encuentro en el interior a lo largo de la mañana.
Diferentes escalas
Ciento quince plazas de las que hoy se cubren en principio, corresponden al Cuerpo General y 57 al de Infantería de Marina. Para el de Intendencia son 34; Ingenieros 23 en el caso de la escala de oficiales y 13 para la de la escala técnica de oficiales.
Todos los jóvenes que hoy acceden a la Escuela como aspirantes, han conseguido el puesto para ello con altas notas de corte tras sus estudios previos, y atrás se han quedado otros que , posiblemente por décimas de calificación no tuvieron acceso al ingreso en la Escuela. En el caso de que alguno de los que hoy ingresan no se adapte a la nueva vida castrense, lo que suele pasar en un porcentaje variable pero no muy grande cada año, cabe la posibilidad de que, en un tiempo prudencial, sean sustituidos por los siguiente en las listas de acceso, algo que hace unos años no era posible y se perdía, lamentablemente, una plaza.
La Escuela Naval Militar recupera desde hoy la vida en su interior tras las vacaciones de los alumnos del pasado curso que se reincoporarán a principios del próximo mes de septiembre.